El aceite de palma producido en Córdoba avanza hacia un nuevo horizonte: la fabricación de biocombustibles y combustible sostenible para aviones. La Extractora Gran Sinú, instalada en Lorica, trabaja con tecnologías de última generación que permiten transformar este producto agrícola en energías renovables, con miras a posicionar al departamento en el mapa mundial de la sostenibilidad.
Los directivos de la compañía explicaron que entre los desarrollos en marcha se encuentra la producción de SAF (Sustainable Aviation Fuel), un combustible derivado de la palma que ya gana protagonismo en el sector aéreo internacional.
Este proceso requiere equipos de alta automatización y segregación de aceites para diferenciar aquellos destinados a la industria alimentaria de los que pueden ser usados en la generación de energía.
La planta incorpora sistemas de autogeneración eléctrica mediante biomasa y biogás producido en lagunas de oxidación, lo que disminuye la dependencia del gas natural y ofrece una alternativa ambientalmente responsable. De esta manera, el aceite de palma no solo diversifica su uso, sino que también aporta a la seguridad energética del país.
En el ámbito ambiental, Gran Sinú destacó la implementación de tecnologías importadas desde India para reducir emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire. Según los voceros, estas herramientas permiten disminuir partículas pesadas y optimizar el manejo de los residuos industriales, garantizando una producción más limpia.
El potencial del aceite de palma en Córdoba no se limita a la economía. La agroindustria señala que cada avance repercute en el empleo y la calidad de vida de las comunidades rurales, ya que el modelo productivo busca generar sostenibilidad social y valor agregado.
Actualmente, la extractora proyecta alcanzar un nivel de competitividad global con productos certificados, diversificados y respetuosos con el medio ambiente.





