En un debate en el Congreso, el ministro de Hacienda de Colombia, Ricardo Bonilla, discutió los efectos que la reforma pensional tendrá en el país, particularmente en relación con las pensiones altas.
Se reconoce que las pensiones altas representan una brecha significativa en términos de costos fiscales subsidiados, lo cual ha sido señalado por think tanks y expertos como una cuestión que debe ser corregida con urgencia.
En este sentido, la reforma pensional propuesta por la administración del presidente Gustavo Petro busca lograr un sistema de mayor cobertura y equidad.
Uno de los cambios clave de la reforma es la reducción del umbral de tres salarios mínimos para el subsidio a las pensiones altas a través del fondo público administrado por Colpensiones.
Según el ministro Bonilla, una vez aprobada la reforma, nadie podrá pensionarse en el régimen público con pensiones de 20 o 25 salarios mínimos. La pensión máxima en Colpensiones será del orden de tres salarios mínimos, lo que se traduce en una mesada de aproximadamente 1,8 salarios mínimos.
En términos prácticos, esto implica que las jubilaciones más altas para aquellos que reciben hasta tres salarios mínimos serían de alrededor de $2 millones.
Según un informe reciente del Ministerio de Hacienda, el déficit a largo plazo en el sistema de pensiones se estima en alrededor del 67,5% del PIB, pero se espera que la reforma reduzca esta cifra al 55,2%.
El fondo de ahorro propuesto en la reforma pensional tiene como objetivo preservar el ahorro nacional y mantener el dinamismo del mercado de deuda pública. Según la entidad, se espera que este fondo acumule recursos por $124 billones para 2030, a precios actuales.






