En la Troncal El Dorado, frente a Las Maderas, hay puestos de pescado que no son solo negocios de Semana Santa. Son historias de familias que lo perdieron casi todo en las inundaciones de febrero y que hoy encuentran en la venta de bocachico, bagre y cachama la forma de volver a pararse.
Marcela Trujillo vive en el barrio El Recuerdo, pero cuando llegaron las inundaciones su casa se convirtió en refugio para su hermana, su tío y su sobrino, que tuvieron que abandonar sus hogares anegados. Ahora ella se desplaza hasta El Dorado para apoyar el puesto de pescado familiar, un oficio que describe como el sustento de toda la vida. “De esto hemos sobrevivido muchos años, prácticamente desde que estamos nacidos”, dijo.
A pocos metros, Jacqueline Barilla lleva tres años ubicada en el mismo punto. Las aguas negras de las inundaciones también llegaron hasta su negocio. Retomar fue, en sus palabras, “un poco forzoso”. La inversión para surtirse de pescado esta temporada la consiguió fiada en la pesquera, donde ya la conocen y le dan facilidades.
Ambas ofrecen precios accesibles: bocachico desde $3.000 la unidad o tres por $10.000, cachama a $13.000 el kilo y bagre a $38.000 el kilo. Jacqueline anticipa que el jueves y viernes santo serán los días de mayor movimiento.
Detrás de cada puesto en El Dorado hay una familia que decidió no quedarse quieta.






