Las probabilidades de hallar personas con vida bajo los escombros del terremoto de magnitud 7,4 disminuyen de forma progresiva tras superarse las primeras 72 horas de la emergencia.
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, David Tamayo, reconoció que “la probabilidad de encontrar sobrevivientes se va agotando”.
El funcionario reiteró que la instrucción para los equipos de socorro es continuar la búsqueda sin pausa hasta recuperar a las personas, ya sea con vida o para rescatar sus cuerpos entre los escombros.
El presidente Abelardo de la Espriella confirmó el balance oficial de la tragedia: 281 muertos, más de 3.900 heridos y 379 desaparecidos. El sismo, con epicentro en cercanías de San José del Palmar, Chocó, también dejó más de 10.000 viviendas destruidas.
Maquinaria pesada comenzó a operar en los sectores donde las autoridades descartan la presencia de sobrevivientes. En otros puntos de la zona de desastre, voluntarios y socorristas continúan trabajando con sus propias manos entre los escombros.
Las zonas con mayor concentración de daños estructurales ya registran olor a putrefacción, señal que agrava el panorama para las labores de rescate. La combinación de tiempo transcurrido y condiciones del terreno reduce las opciones de encontrar sobrevivientes adicionales.
En Pereira, un bombero que acompañaba a voluntarios advirtió que “a estas alturas es poco probable encontrar gente viva”, pero reconoció que los milagros existen. El comentario surgió después de que un grupo reportara haber escuchado ruidos provenientes de debajo de los escombros.
La UNGRD mantiene desplegados sus equipos en las regiones más golpeadas por el sismo mientras avanza el proceso de identificación de víctimas. Las autoridades no descartan extender las jornadas de búsqueda en los sectores donde persisten indicios de personas atrapadas.





