Un paseo aéreo para celebrar los quince años de una joven terminó con tres mujeres de una misma familia colombiana muertas en una ladera boscosa de Río de Janeiro. Junto a ellas falleció el piloto de la aeronave.
Diana Páez, cónsul general de Colombia en la ciudad brasileña, contó a la agencia EFE que las víctimas serían Lida Rocío Cubillos, su hija Wendy Manrique Cubillos y la menor Sofía Murillo Manrique, nieta de la primera. Otros tres parientes esperaban su turno para hacer el mismo recorrido cuando ocurrió la caída.
¿Por qué demora la confirmación oficial?
La diplomática apuntó dos obstáculos: el terreno donde se estrelló la máquina apenas permite el paso de rescatistas, y dos de los cadáveres quedaron “totalmente incinerados”. Los bomberos tardaron horas en sacarlos.
La Policía Civil de Río de Janeiro trasladó los restos al instituto forense y anunció una pericia de identificación. Los peritos cruzarán esos resultados con los datos de registro del vuelo. Las autoridades esperan además el laudo del Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos, que deberá aclarar qué falló.
El helicóptero pertenecía a una compañía dedicada a sobrevuelos panorámicos y se desplomó a poca distancia de la Vista Chinesa, uno de los miradores más visitados de la ciudad. Las imágenes difundidas por medios brasileños muestran una columna de humo: el golpe encendió un incendio y obligó a movilizar militares entrenados en combate del fuego.
Eduardo Cavaliere, alcalde de Río de Janeiro, reaccionó pidiendo a la Agencia Nacional de Aviación Civil que “intensifique” la fiscalización de este tipo de operaciones, cuya frecuencia crece año tras año sobre la bahía y los morros de la capital carioca. El mandatario local también acompañó públicamente a los allegados de las víctimas.
Mientras los forenses avanzan, tres familiares colombianos permanecen en Brasil a la espera de la entrega de los cuerpos.








