Un devastador terremoto de magnitud 6.0 sacudió las provincias de Kunar y Nangarhar en el este de Afganistán durante la madrugada del 1 de septiembre, dejando al menos 812 personas muertas y aproximadamente 2.800 heridos, según confirmó el portavoz de la administración talibán, Zabihullah Mujahid.
El movimiento telúrico, registrado a una profundidad de 10 kilómetros alrededor de la medianoche hora local, destruyó completamente varias aldeas rurales en zonas montañosas remotas a lo largo de la frontera con Pakistán. Las viviendas de adobe que caracterizaban las laderas se desplomaron durante el sismo, atrapando a familias enteras entre los escombros.
Equipos de rescate luchan por acceder a las áreas más aisladas, mientras helicópteros militares han realizado 40 vuelos para transportar heridos y víctimas fatales. El Ministerio de Defensa desplegó unidades especializadas en toda la región afectada, pero los recursos resultan insuficientes ante la magnitud de la catástrofe.
Este representa el tercer gran terremoto mortal desde que los talibanes retomaron el poder en 2021, agravando la crisis humanitaria que enfrenta el país tras la drástica reducción de la ayuda internacional. La financiación humanitaria cayó de 3.800 millones de dólares en 2022 a apenas 767 millones este año.
El portavoz del Ministerio de Salud, Sharafat Zaman, solicitó urgentemente asistencia internacional: “La necesitamos porque aquí mucha gente perdió la vida y sus casas”. Hasta el momento, ningún gobierno extranjero ha ofrecido apoyo formal para las labores de rescate.





