‘No pido mucho. ¿Por qué nos peleamos entre nosotros, por qué hay tanto odio y enemistad entre nosotros? Quiero que todos los indios vivan en paz. Quiero que todo el mundo viva en paz‘, explicó en una entrevista.

Amar, confesó que los primeros años fueron muy duros, fueron una tortura. El brazo le dolía, era insoportable, incluso cuando dormía lo mantenía levantado. Contó que partir del segundo año el brazo comenzó a paralizarse, y dejó de sentirlo.

Hoy casi medio siglo después, las imágenes de su decisión le dan la vuelta al mundo. Amar Bharati ya no puede bajar el brazo aunque quisiera, pues este está atrofiado, los cartílagos del hombro y el codo se secaron. De acuerdo con los expertos la única forma de hacerlo sería fracturándolo.

En la cultura occidental esta penitencia quizá sea difícil de entender. Pero en el hinduísmo este tipo de hazañas son muy respetadas.

Se estima que existen varios millones de sadhus en la India, aunque la mayoría se conforma con ayunar, rezar y meditar. No hacen penitencias tan extremas.