Las lluvias de las últimas horas no dan tregua en Colombia, viviendas averiadas, cultivos arrasados, vías bloqueadas, acueductos dañados y familias sin energía eléctrica componen el balance de una emergencia climática que se extiende por al menos cinco departamentos del país.
El Valle del Cauca, Santander, Huila, La Guajira y el Eje Cafetero concentran las afectaciones más graves. En cada uno de esos territorios las lluvias golpean de manera diferente, pero el denominador común es el mismo: comunidades vulnerables, especialmente rurales, que quedan expuestas sin respuesta inmediata.
En Santander el panorama es crítico. Los municipios de Girón, Betulia y San Vicente de Chucurí entraron en alerta roja por el alto riesgo de deslizamientos. La saturación de los suelos agrava la situación y la Oficina de Gestión del Riesgo ya reforzó los monitoreos y activó protocolos de atención.
En Lebrija, el desbordamiento de la quebrada La Angula inundó cinco barrios y dejó cerca de 80 familias damnificadas tras más de siete horas continuas de lluvia. La vía Bucaramanga-Barrancabermeja opera con paso restringido a un carril por deslizamientos y caída de rocas.
En el Valle del Cauca, la zona rural de Pradera acumula daños en techos, pérdidas en cultivos y cortes de energía tras la caída de postes eléctricos. Habitantes de los corregimientos de Bolo Blanco, El Retiro y La Carbonera pidieron apoyo a las autoridades departamentales.
En el Huila, cuatro municipios reportan emergencias por crecientes súbitas y deslizamientos. En Baraya, una creciente en la quebrada La Nutria destruyó las redes del acueducto municipal y comprometió el suministro de agua para la población.
En Salento, Quindío, una creciente súbita cerró la vía al Valle de Cócora y dejó vehículos atrapados. En Manizales, los deslizamientos afectaron el corredor entre La Dorada y Victoria.
La Guajira suma un contraste climático llamativo, lluvias en el sur y un incendio de cobertura vegetal activo en el extremo norte del departamento.






