Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Una fantasía hecha porro, así fue la gran alborada del Festival del Porro

El reloj marcaba las 3:45 de la mañana, todo estaba listo para que arrancara el habitual recorrido que se realiza cada año como antesala al alba pelayero.


San Pelayo. El cielo estaba completamente despejado y una suave brisa refrescaba la noche calurosa que se encendía cada vez más por el ánimos de los cientos de pelayeros y turistas que no hacían sino bailar, el tradicional ritmo de los cordobeses, el porro.

El reloj marcaba las 3:45 de la mañana, todo estaba listo para que arrancara el habitual recorrido que se realiza cada año como antesala al alba pelayero.

Las mujeres con sus polleras coloridas, sus velas en la mano y sus tocados en la cabeza, lucían radiantes y energéticas, como si se fueran a comer el mundo, como si no importara nada más que dar un espectáculo extraordinario para rendirle un gran homenaje a su música.

La intervención de la alcaldesa, María Alejandra Forero, en la tarima Alejandro Ramírez, ubicada en el parque central, fue la señal que todos esperaban para que arrancara el recorrido por las principales calles del municipio hasta conducir al Complejo Cultural Nacional e Internacional María Varilla.

Las mujeres bailaban con una sonrisa en su rostro y una mirada picara, seduciendo a los hombres en un baile que nació en la época precolombina, a partir de los grupos gaiteros de origen indígena, y que luego fue enriquecido por la rítmica africana, donde más tarde evolucionó gracias a las bandas de viento que introdujeron los instrumentos de viento europeos.

Al unísono de la música hombres y mujeres bailaban fascinados con la música. Tanto así que nadie se quedó por fuera de esta gran fiesta en la que niños, jóvenes, adultos y ancianos salieron con sus abarcas, sus sombreros y polleras a disfrutar.

El recorrido finalmente llegó lleno de tanta energía que podría haber producido hasta una bomba atómica. Las velas adornaban la intensa oscuridad de la noche y en el fondo solo se escuchaban el clarinete, el trombón, bombardino, tuba, platillo, redoblante y trompeta, deleitando a los espectadores en ese mágico encuentro cultural y musical que se realiza cada año durante el tradicional Festival del Porro.



¿Qué opinas de esto?