La batalla del Nudo de Paramillo
No hablamos de la batalla que se libró en 1999 donde se enfrentaron miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia y tropas del Ejército Nacional contra tres frentes de las Farc y una columna del ELN. Hablamos de la batalla que a diario libra el ecosistema boscoso de Córdoba contra los grupos armados ilegales.
Este departamento ha sido golpeado fuertemente por el conflicto armado interno. Las guerrillas, los paramilitares y las bandas criminales comparten la responsabilidad.
Para los grupos al margen de la Ley, el atractivo del departamento no es el majestuoso río Sinú, ni mucho sus playas que parecen estar encantadas por la magia del Caribe. Tampoco la calidez de los cordobeses.

En esta zona del país, los grupos armados ilegales se enseñorean en una extensa zona selvática: el Nudo de Paramillo (ubicado al sur del departamento), un bosque montañoso que, en su interior, alberga una de las mayores concentraciones de fauna y flora nativa del norte de Suramérica.

Desde los caseríos de Tierralta, el municipio más cercano al Nudo, se escucha, como una orquesta, el canto de las aves y como un azote, se distingue el ruido de una motosierra que lentamente destruye la reserva natural.
Esta zona montañosa de Córdoba ha sufrido por el conflicto armado y su combustible, la ilegalidad de los cultivos de coca, el glifosato que se dispersa entre los árboles, los laboratorios que vierten líquidos tóxicos a las fuentes de agua y la tala ilegal de árboles. Todo esto, resultado de la guerra que por más de medio siglo ha sufrido Colombia.

Paula Úngar, PhD en Ciencias Ambientales, dice que hay más: “Los ecosistemas también son víctimas del despoblamiento del campo: la gente se ve forzada a irse de sus tierras, en donde se reemplaza la economía campesina por monocultivos, ganadería extensiva o minería a gran escala, procesos todos estos ambientalmente intensivos”.
En Córdoba hay más de cien mil desplazados, a causa de la violencia, y “cuando la gente que se va, también se lleva el conocimiento construido durante generaciones sobre el funcionamiento de los ecosistemas. Pieza fundamental para el manejo y la conservación de la diversidad biológica”, según el libro Guerra, paz y medio ambiente, (2003).

Esta victimita silenciosa en Córdoba ha albergado a grupos armados ilegales como Ejército Popular de Liberación, EPL; las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC; las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc; y las bacrin, responsables de “daños ambientales gravísimos y aún no calculados. Tierras erosionadas por el abandono o uso inadecuado, fuentes de agua contaminadas por el derrame de hidrocarburos, especies de la fauna y la flora extinguidas o en riesgo de extinción y reservas naturales invadidas”, así lo referencia el informe “Basta Ya” del Centro Nacional de Memoria Histórica.

La recuperación de este ecosistema es un reto que debe afrontarse con responsabilidad y de forma “casi” inmediata, tras una eventual firma de los Acuerdos de Paz.
El campo y las zonas protegidas, cultivarán oportunidades de desarrollo y crecimiento para toda la población colombiana.

Hoy, a las puertas de que se llegue a un acuerdo de paz final, entre las Farc y el Gobierno Nacional, Pablo Vieira, viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, plantea que las oportunidades deben generarse ante el posible retorno “mediante actividades productivas sostenibles, la reconversión de actividades como la minería ilegal, los cultivos ilícitos, la tala ilegal, ofreciendo oportunidades reales y competitivas para los que están en estos territorios mediante su conservación y uso sostenible”.
Retos para el posconflicto y el medio ambiente:
Estos son los tres retos para el posconflicto t el ambiente que deben enfrentar los colombianos, según Fabrizio Hochschild, coordinador residente y humanitario de la Oficina de Naciones Unidas.
- Colombia debe implementar la reforma rural, siendo consciente de la biodiversidad que resguarda y del tesoro ambiental que esta constituye.
- Se debe analizar prudentemente la relación entre la industria extractiva y los conflictos socioambientales locales, incluyendo la revisión de las prácticas para el desarrollo de una actividad extractiva responsable con el medio ambiente, así como las opciones para abordar la minería ilegal.
- Y debe fortalecer financiera y técnicamente las entidades territoriales con competencias en temas ambientales. De esa forma estarán preparadas y sensibilizadas frente a los retos que tiene el país en un eventual posacuerdo.