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“No queremos volver a ser esclavos”: Uresanos

Montería. Un grupo de 400 Uresanos, bailando al ritmo de pitos y tambores, paralizaron el centro de Montería, exigiéndole al Gobierno Departamental y Nacional que no permitan que su municipio vuelva al rezago del cual les costó tanto salir. Para Arturo Sotelo, líder comunal de...


Montería. Un grupo de 400 Uresanos, bailando al ritmo de pitos y tambores, paralizaron el centro de Montería, exigiéndole al Gobierno Departamental y Nacional que no permitan que su municipio vuelva al rezago del cual les costó tanto salir.

Para Arturo Sotelo, líder comunal de esta localidad del San Jorge, volver a ser corregimiento sería como regresar a la época de la esclavitud, donde los negros cimarrones subyugados bajo el dominio blanco, no tenia, voz ni voto y mucho menos, tierra.

“Sería volver 100 años atrás a ser esclavos, no queremos volver atrás, nos conformamos como municipio porque estábamos siendo maltratados por el olvido gubernamental, estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias”, sostuvo.

Entre la gritería ensordecedora y el tumulto de gente, caminaba a paso lento una religiosa, se trata de la hermana Cristobalina Santos Castillo, misionera de la Madre Laura, quien desde hace tres años llegó al municipio en su labor evangelista y hoy es testigo del progreso que alcanzaron.

“Desde que yo llegué he visto bastantes cambios, tienen vías pavimentadas, colegio, agua, servicios públicos, los apoyo y creo que hay que dejarlos avanzar”, expresó la religiosa.

William Antonio Guevara, otro de los manifestantes, gritaba a pulmón limpio que escucharan el clamor del pueblo, « ¡Gobernador, Uré es Córdoba! », exclamó, “necesitamos que nos ayude a resolver nuestro problema, esto es un clamor del pueblo por el desarrollo y no queremos pensar ni por un segundo el volver a ser corregimiento”.

Para William, Uré ganó en 7 años lo que no consiguió en medio siglo de existencia, “éramos la cenicienta, el símbolo de la pobreza, la miseria y el abandono, si dejamos de ser municipio, perderíamos la esperanza de ver un pueblo con más progreso y desarrollo, ese es nuestro miedo”, sostuvo.

Actualmente, la situación en San José de Uré es caótica, según sus habitantes, no hay despachos abiertos en la Alcaldía, las notarías y registraduría están cerradas, la guardia indígena de los Emberá Katíos, sigue acordonando la alcaldía, de allí nadie entra y nadie sale.

Para algunos Uresano, detrás de la actual situación que ha precipitado la crisis en el municipio, hay intereses políticos y hasta económicos, por las jugosas regalías que recibe Uré debido a que está dentro de la zona de influencia de la multinacional minera Cerro Matoso, y de otros proyectos minero energéticos de la región.

“Antioquia nos tiene rodando el alambre, deben entender que Uré no es cualquier cosa, es un municipio de gran importancia estratégica, política y geográfica, nosotros no queremos que se nos pase el eventual beneficio que puede generar hidroituango por encima de nuestro municipio y el departamento, hay que ser más avispados”, expresaba con un alto parlante uno de los manifestantes.

De los 400 que arribaron, el único que no alcanzó llegar al parque fue José Adonías Ochoa Durán, de 62 años de edad, quien salió de Uré muy animado en la mañana, pero un infarto fulminante acabó con su vida y de paso silenció los pitos y los tambores de la caravana que al regreso iba detrás de la carroza fúnebre.

A esta hora es velado en su natal Uré, don José, un cimarrón que como muchos otros en el pasado, murieron defendiendo la causa, para liberarse de la opresión y en este caso de una segunda esclavitud.