Habitantes de Calle, piden a las autoridades ayuda para rehabilitarse

Montería. José González es mecánico de motos tiene 36 años y desde los 20 consume pasta base de coca, dice que por culpa de la droga perdió a su familia y a su negocio, pero que cada vez que la consume se olvida temporalmente de sus problemas y se enfrasca en un mundo de ficción. Busca afanosamente entre la basura, trozos de cartón y plástico que vende para luego comprar el vicio. Él es uno de los cientos de habitante de...


Montería. José González es mecánico de motos tiene 36 años y desde los 20 consume pasta base de coca, dice que por culpa de la droga perdió a su familia y a su negocio, pero que cada vez que la consume se olvida temporalmente de sus problemas y se enfrasca en un mundo de ficción.

Busca afanosamente entre la basura, trozos de cartón y plástico que vende para luego comprar el vicio.

Él es uno de los cientos de habitante de calle que hoy tienen como hogar el otrora próspero Puerto Maderero de Playa Brígida, hoy convertido en un sitio deprimido, donde la mano oscura del microtráfico hace su agosto.

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José, repite una y otra vez que quiere salir de esa vida y recuperar a su familia, pero es consciente de lo difícil que es, sobre todo porque en los 15 años que lleva inmerso en el mundo de las drogas, nunca ha encontrado apoyo.

Playa-Brígida
Decenas de habitantes de calle se drogan a diario en este sector deprimido de Montería.

En Playa Brígida, vende pepas, marihuana, base de coca y cocaína, en julio pasado La Policía descubrió un cuartucho lleno de cajas de cartón, colchones viejos y basura, donde se drogaban de forma colectiva más siete habitantes de calle.

Es un lugar donde el microtráfico le ha ganado terreno a la legalidad y “donde todo el mundo paga vacuna”, relata un habitante del sector cuyo nombre se omite por seguridad.

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Francisco tiene 25 años desde los 15 empezó a consumir drogas. Quiere dejar esa vida, que la gente no lo discrimine, y recuperar a su familia que dice extrañar y querer con todas sus fuerzas.

Al igual que José; Francisco también vive entre las tablas y plástico que improvisan como dormitorios en Playa Brígida, piden al Estado, a la Sociedad y Autoridades que les ayuden a rehabilitarse.

La Secretaría de Salud Departamental, confirmó recientemente que desde el Comité Interdisciplinario de profesionales en el área de salud mental, de esta dependencia,  se dio inducción a cada uno de los municipios del departamento para que se inicie el censo a habitantes de calle.

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Estas casas abandonadas son utilizadas para esconder los alijos de droga.
Estas casas abandonadas son utilizadas para esconder los alijos de droga.

Este proceso permitirá ejecutar el plan de atención a esta población, pero Córdoba carece de un centro especializado en rehabilitación cómo los hay en Atlántico y Bolívar, además de un bajo presupuesto.

El censo, cuya ejecución contará con una inversión de 35 millones de pesos, se enfocará en diferentes puntos de afluencia de esta población en la ciudad, buscará identificar la cantidad de ellos, su procedencia y demás información, que le permita a la administración municipal establecer canales de ruta para contactar a sus familiares y devolver a sus lugares de origen a los foráneos.



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