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El famoso del semáforo

Por Andrés Pestana. Estudiante Comunicación Social Universidad del Sinú. Son las 2:30 p.m y la temperatura sigue aumentando en la ciudad de Montería, aproximadamente unos 42°. El trancón del semáforo de la calle 41 parece interminable, el calor y el sonido de los autos pitando, anuncian...


Por Andrés Pestana. Estudiante Comunicación Social Universidad del Sinú. Son las 2:30 p.m y la temperatura sigue aumentando en la ciudad de Montería, aproximadamente unos 42°. El trancón del semáforo de la calle 41 parece interminable, el calor y el sonido de los autos pitando, anuncian un ambiente irritante.
En inmediaciones de todo este caos, llega un hombre en bicicleta con un sombrero enorme, gafas oscuras, pantalón, camisa manga larga, suéter por dentro y con la cara blanca colmada de bloqueador solar. A pesar de estos atuendos que carga encima, no es un impedimento para descubrir la enorme sonrisa de ‘oreja a oreja’ con la que llega a trabajar Rubén Darío Burgos, vendedor de bolsas de basura.

A sus 40 años, más conocido como el ‘Famoso del Semáforo’ lleva 10 años vendiendo bolsas de basura en esta parte de la ciudad, acercándose a los carros, motocicletas y a quien quiera hacerle la compra.

A pesar de sus dificultades para hablar, comenzó a estudiar desde los 16 hasta los 22 años en el colegio Sagrado Corazón de Jesús, allí aprendió muchas habilidades que hoy en día le agradece a Dios por permitirle la oportunidad de estudiar y desarrollar de mejor forma su lenguaje.

Primeramente comenzó vendiendo sus productos de casa en casa, en distintos barrios populares de Montería como La Granja, La Pradera, Mogambo, Buenavista y otros más.

Cierto día, su estrategia de venta de puerta a puerta tomó un giro inesperado gracias a la falta de sueño. Transcurría la madrugada y nada que podía dormir, eran las 3 de la mañana y decidió encender el televisor para distraerse, pasando canales le llamó la atención un programa que estaban trasmitiendo, era el reconocido ‘Pirry’ haciéndole unas preguntas a una señora que vendía queso cuando el semáforo estaba en rojo. Esto le despertó el interés a Rubén y ahí  decidió trabajar en distintos semáforos de la ciudad.

Este particular personaje administra su semana laboral así: trabaja de lunes a sábado de 2:30 p.m a 5:00 p.m y diariamente se gana alrededor de 50 mil pesos o 60 mil pesos. Dice que el día en que mejor le va son los sábados, que llega a ganarse hasta 90 mil pesos y con eso, es que paga la pensión en la que vive, de 500 mil pesos.

Pero, ¿por qué no trabaja los domingos? Él asegura que este día es para descansar y buscar la presencia de Dios.

No hay que observarlo mucho para percibir esa mirada noble y sincera al hablar. Cuenta emocionado que le gusta encontrarse con sus familiares los domingos e incluso los invita a desayunar en ‘El Machetico’ y a sus sobrinos, les da dulces y algo de dinero. Como dice la Biblia, es mejor dar que recibir, dice.

Dejando ver su lado más humano, este comerciante afirma que tiene dos sueños en la vida: el primero es casarse, y todas las noches le pide a Dios que le mande una gran esposa que lo ame de corazón, y dos hijos solamente, porque para él, “ahora todo está muy caro”, dice entre risas.

Actualmente tiene una novia, cuenta que la quiere muchísimo, pero es muy penosa, además, siempre que la invita a salir, se lleva a una amiga y eso a él lo pone triste.

Su otro sueño es tener un taxi, para cuando deje de trabajar en la tarde, dedicarse a hacer carreras en la noche. Le encanta trabajar, señala.

Ante la pregunta de qué consejo le daría a las personas que están sin empleo, atribuye que deben tener a Dios en su corazón. Dice que las personas de hoy en día quieren la plata fácil y no se esmeran por buscarla, a pesar de trabajar a altas temperaturas Rubén mantiene su sonrisa intacta con la convicción de que lo hace honestamente y con la gracia de Dios a su lado.

Su manera de expresarse con esperanza a la vida es digna de admirar, es una persona que quizás no ha tenido las mejores comodidades, pero que no siente ningún tipo de resentimiento por su trabajo y condición, por eso ‘El Famoso del Semáforo’, debería ser un espejo para todos los monterianos.

 



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