El impacto de las lluvias extremas en el Caribe colombiano deja un saldo de 14 personas fallecidas, cerca de 50.000 familias afectadas y al menos 9.000 viviendas destruidas, según el balance entregado por el presidente Gustavo Petro durante una sesión del Consejo Nacional de Gestión del Riesgo.
Las inundaciones, que golpean con fuerza a Córdoba y Sucre, han cubierto extensas áreas agrícolas y provocado el desbordamiento de ríos y caños, comprometiendo la seguridad alimentaria de miles de hogares.
Ante el escenario, el Gobierno anunció medidas extraordinarias para mitigar los daños, entre ellas la intervención de diques que obstaculizan el flujo natural del agua y la revisión técnica del manejo de embalses, incluido el de Urrá S.A.
También se estudia declarar nuevamente la emergencia económica, ambiental y social para acelerar recursos y acciones de atención humanitaria.
Mientras continúan las labores de rescate y asistencia, las autoridades mantienen la alerta por la posible llegada de un nuevo frente frío durante el fin de semana. El llamado oficial es a mantener la calma, acatar evacuaciones preventivas y priorizar la protección de la vida en las zonas más vulnerables.






