Santofimio y el compromiso con la verdad

Por: Marcos Velásquez.
8 años atrás

WHISKY

Ayer 17 de agosto habló Santofimio por los micrófonos del formato radial que presenta Vicky Dávila en la W Radio. Asevera que “no fui amigo de Pablo Escobar”. Con esta frase se abre una vez más el debate de quién miente.

Planteó que lo que dijo Jhon Jairo Velásquez Vásquez había sido una historia amañada a sus intereses, para adquirir beneficios de ley. Por tanto, Santofimio se asume inocente y víctima de un error jurídico, así como de la construcción de la verdad que se da a partir de “unos bandidos con testimonios falsos”.

Hannah Arendt plantea en su libro “Eichmann en Jerusalén”, el concepto de la banalidad del mal, el cual postula la tesis de que cualquier persona mentalmente sana puede llevar a cabo los más horrendos crímenes cuando pertenece a un sistema totalitario. Verbigracia, por el deseo de ascender dentro de la organización y hacer carrera dentro de ella.

Este tipo de estilos de pensar actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen, sin reflexionar sobre sus actos, no se preocupan por las consecuencias de lo que hacen y se eximen de su responsabilidad aduciendo que solo cumplían órdenes, negando la opción consciente de que también podían decir no.

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Quizá el mal de males para la historia de Colombia se pone a cielo abierto con Pablo Escobar Gaviria. Él, encarnó todas las perversiones del poder, y sin haberse leído el Príncipe, actuó como tal en los ámbitos de la infamia.

Lo particular de su historia es que, hasta antes de él, nadie había sido tan escueto y burdo en sus actos, con tal de aferrarse al poder.

Su legado se esparció como semilla en todo el terreno fértil de los ámbitos de poder en nuestro país. Por eso, muchos de los que se lucraron de sus procedimientos ahora intentan negar con las mismas herramientas que él utilizaba, el rastro de su sangre en la historia de su lucha por adherirse al codiciado poder.

Guerrilla, paramilitarismo, políticos o empresarios, así como en menor escala, pero en la misma lógica de estilo de pensar de Escobar, al interior de los grupos humanos que tienen que ver con el manejo de relaciones donde el poder está presente, también se procede del modo como él expuso que se podían hacer las cosas.

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No sé qué es más grotesco en nuestro país, si tener que encontrar a un personaje como Santofimio tratando de negar lo que él es, dado que quien niega afirma, o tener que aceptar formatos de comunicación inscritos en el medio periodístico, tratando de pasar por objetivos, cuando lo que tienen de objetivo es su afán de audiencia.

Ni el programa aporta, ni Santofimio obra de modo ético, ambos hacen parte de las tendencias del morbo propio de los reality show´s del Siglo 21.

Dadas las circunstancias, habrá que “escuchar con pinzas” los testimonios que se aprestan a salir en la Jurisdicción Especial de Paz, ya que por lo que propone Santofimio, apoyado en los reality show`s de nuestros medios de comunicación, lo que menos brillará será la verdad, puesto que cada quien aportará palabras y pruebas para defender su posición de víctima y no de compromiso ético con ella.

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