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El peligro de comer sano

Alimentarse sanamente es la primera opción que contemplan las personas al momento de decidir llevar una vida saludable. Esto no está mal, mientras que los alimentos no se cataloguen como saludables o no saludables. “El acento tiene que estar puesto en moderar las cantidades y...


Alimentarse sanamente es la primera opción que contemplan las personas al momento de decidir llevar una vida saludable. Esto no está mal, mientras que los alimentos no se cataloguen como saludables o no saludables. “El acento tiene que estar puesto en moderar las cantidades y aprender a comer de todo, pero también en el contexto en que nos alimentamos. Un signo de alarma es cuando los adolescentes comienzan a evitar salidas y encuentros con amigos o familia porque prefieren comer distinto del resto“, dice Paula Hernández, psicóloga.

En medio de esta “vida sana” hay una trampa: la Ortorexia, un trastorno alimenticio que está afectando la vida de la mayoría de adolescentes y adultos, que detrás de una vida sana prefieren todo lo orgánico, vegano y vegetariano.

“Es un trastorno poco conocido. Comienza como un inocente intento por mejorar la calidad de la alimentación, pero con el tiempo aparecen las obsesiones sobre qué se debe comer y qué está totalmente prohibido”, explica Juana Poulisis, psiquiatra y autora del libro Los nuevos trastornos alimentarios.

Generalmente las personas que padecen el trastorno son muy rígidas. Originalmente descartan la grasa animal, las harinas blancas, los hidratos de carbono, los aditivos y los conservantes…

Si la Ortorexia avanza, puede desembocar en una anorexia. Para muchos especialistas este trastorno puede ser más complejo que la anorexia. Las personas que lo sufren, no necesariamente tienen bajo peso, porque la obsesión no pasa por la imagen, sino por comer bien. Lo que lo hace más complicado de tratar y reconocer.

El principal riesgo es que no hay conciencia de la enfermedad y son personas que no están dispuestas a curarse de nada porque no hay nada que curar. “Y mucho menos hacer un tratamiento”.

Si bien las mujeres son las que tienen más inclinación hacia los trastornos alimentarios, los hombres no están exentos.

Fuente: La Nación de Argentina.



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