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¡No pelee contra el sueño!; estos son los beneficios científicos de dormir la siesta

Se ha demostrado que puede mejorar su estado de alerta, atención y ánimo, entre otros.


Si después de almorzar, cerca del medio día está “que se cae del sueño”, no se resista, estudios científicos han demostrado que dormir la siesta es más que recomendable, ayuda tanto al cuerpo como a la mente, y trae múltiples beneficios para mejorar su salud y su estado de alerta; aquí se los contamos:

Tomar una siesta mejora nuestro funcionamiento cognitivo, los tiempos de reacción, la memoria a corto plazo y también nuestro estado de ánimo.
Si tienes miedo de acabar durmiendo demasiado y despertarte aletargado, puedes probar la opción eficaz de las siestas breves. Una siesta de 10-15 minutos puede mejorar significativamente el estado de alerta, el rendimiento cognitivo y el estado de ánimo casi inmediatamente después de despertar.
Beneficios:
Incrementa tu paciencia
Tomar la siesta permite que puedas aumentar tu paciencia y tolerancia a la frustración.

Nos hace estar más alerta
Un estudio de la NASA descubrió que después de dormir la siesta durante cuarenta minutos, los pilotos estaban más alerta y un estudio más pequeño publicado en The Journal of Sleep Research descubrió que después de solo diez minutos de siesta los participantes se sentían mucho más alerta.
Despierta tu creatividad
Un estudio realizado por la psiquiatra Sara Mednick de la Universidad de California en San Diego (EE. UU.), descubrió que las personas que tomaban siestas REM (la fase de sueño profundo), eran más creativas a la hora de resolver problemas que los que no dormían.
Mejora tu salud mental
Cuando se combina con ejercicio moderado, las siestas regulares por la tarde pueden ayudar a mejorar y mantener la salud mental; particularmente en los ancianos. También se promueve una mejor salud física e informaron de tener una mejor calidad de sueño por las noches.
Reduce el estrés
Incluso una siesta de 10 minutos puede reducir el estrés y hacernos sentir relajados. Una siesta actúa como si se tratara de unas minivacaciones y restablece nuestros niveles de estrés para que nos sintamos prevenidos y listos para enfrentar nuestra próxima tarea.

Reduce la tentación de tomar café y cafeína en general
En lugar de tomar una taza de café o té para combatir la somnolencia de la tarde, es mejor echarse una siesta rápida en su lugar. Diversos estudios sugieren que las personas que carecen de sueño tienen más probabilidades de consumir (e incluso abusar) de la cafeína en comparación con las personas que se sienten despiertas y ‘frescas’.
Dormir la siesta ayuda al corazón
Nuestro ritmo de vida no nos ayuda en nada a la salud del corazón. Por ello, dormir la siesta puede servir para reducir estas amenazas de salud. Según un estudio publicado en la revista International Journal of Behavioral Medicine, dormir hasta 45 minutos de siesta ayuda a la recuperación cardiovascular tras una prueba de esfuerzo e incluso la presión arterial promedio era más baja que aquellos participantes del experimento que no durmieron tras la comida.
Las neuronas nos piden un descanso tras la comida
Según una investigación publicada en la revista Neuron y llevada a cabo por la Universidad de Manchester (Inglaterra), demostraba cómo las neuronas que nos mantienen despiertos acaban “desconectadas” tras la comida, de ahí ese sopor al que estamos tan acostumbrados en la sobremesa. Se trata de las neuronas que producen una proteína llamada orexina, responsable del sueño y la vigilia. Así, la siesta es una respuesta natural del organismo para recobrar energías.
Dormir la siesta reduce el riesgo de obesidad
Existen multitud de estudios que determinan que la siesta nos ayuda a mantener un peso saludable. Así, un estudio llevado cabo por la Universidad de Navarra (España) y publicado en la revista Obesity Facts, concluía que dormir menos de 5 horas diarias aumentaba el riesgo de obesidad; sin embargo, si añadíamos un tiempo de siesta diario, esta tendencia a la obesidad se convertía en una herramienta de mantenimiento de peso saludable.
La siesta restaura nuestro sistema inmune
Según un estudio publicado en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, ua siesta de apenas 30 minutos es capaz de restituir el impacto hormonal tras una mala noche (haber dormido poco). Así, el rato de siesta tras la comida devuelve los marcadores inmunológicos y neuroendocrinos a sus niveles normales.
Dormir la siesta nos pone más alegres y positivos
Una investigación publicada en la revista Cerebral cortex concluyó que durante una siesta prolongada (de entre 45-90 minutos) en la que nos da tiempo a entrar en sueño REM, mejora nuestro estado de ánimo posterior y somos más empáticos a la hora de evaluar las emociones de los demás.
La siesta disminuye la presión arterial
Las personas que duermen siesta tienen mejores valores de presión arterial. Esta es la conclusión de una investigación publicada en la revista The Journal of Human Hypertesion que afirmaba que la actividad de dormir la siesta reduce la presión sistólica y ayuda a combatir la hipertensión.
Dormir la siesta potencia la memoria y el aprendizaje
Dormir 30 minutos -o menos- de siesta tras la comida ha resultado ser beneficioso en el aprendizaje y para nuestra memoria, según determinó un estudio publicado en la revista Neurobiology of Learning and Memory. Y es que el sueño nos ayuda a concentrarnos, a rendir más y por tanto a mejorar nuestro aprendizaje en general.
La siesta es buena para el cerebro
De 5 minutos a 30 minutos. Los efectos positivos de descansar la mente tras la comida pueden durarnos de 1h a 3h, según las conclusiones de un estudio publicado en la revista Progress in Brain Research. Este reposo, este momento de tranquilidad y sosiego, “refresca” nuestro cerebro y su efecto es casi inmediato, ya que mejora nuestro funcionamiento cognitivo. Sin embargo, si la siesta se prolonga más de media hora puede provocar precisamente lo contrario.

Con información de www.muyinteresante.es



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