Hace poco sentada en la silla del avión en el que viajaba, me llamó la atención un título en el libro que leía la persona que iba a mi derecha: “Olvidando “de inmediato pasaron por mi mente muchas cosas.
En la noche lo recordé y decidí lo siguiente: hacerte una invitación juntas a que sacáramos del corazón y de nuestras vidas las cosas que nos opacan, nos bloquean y nos impiden extendernos hacia adelante. Es mejor sufrir un rato por perderlas que sufrir toda una vida por tenerlas.
No es lo que tú quieres, es lo que Dios quiera
Hay tantas cosas del pasado que vamos guardando en el corazón que cuando nos damos cuenta ya no hay espacio para lo nuevo y todo porque el amigo que más querías te falló, el proyecto que tenías no se realizó, el empleo que tanto te gustaba se lo dieron a otro, la ofensa de un ser querido te dolió, el que querías que fuera tu esposo se casó, un día alguien te rechazó.
Si estas guardando algo de esto en tu corazón, lo más probable es que vivas recordándolo y en eso medites la mayor parte del tiempo, y tal vez busques excusas cada momento para hablar y contarles a todos lo que te sucedió.
Es urgente que sepas: que si no dejas en este momento de hacerlo, vas a seguir alimentándolo, va a tomar fuerza en tu corazón, llenándote más de rencor, tristeza y dolor.
Entiende que una puerta abierta al pasado jamás va a permitir que se abra una puerta grande al futuro.
Si decides en este momento olvidarlo, se va a debilitar y puedes de esta manera estar dándole la bienvenida a nuevas oportunidades en tu vida.
Entabla una conversación contigo misma, trata de pensar en cosas alegres, que te animen y dile a Dios que interrumpa tus planes y haga los de Él en ti.
Recuerda que por la puerta que Él quiere que entres te dice ADELANTE .Todo lo que llega a tu vida es porque Dios lo ha permitido y lo que se va es porque Él lo ha decidido, por eso, ¿qué tal si sales del pasado y vives plenamente este día, expectante de todo lo nuevo que hay para ti?






