La empresa Polyflex, encargada de los polémicos productos adquiridos por la presidencia y vicepresidencia de la República, en los que se destaca un un televisor avaluado en 27 millones de pesos y una cobija de plumas de ganso de 4 millones.
Inicialmente argumentaron que no son una ‘fachada’ y que cuentan con una pequeña sede en la localidad de Suba, en el norte de Bogotá donde trabajan dos personas encargadas de todo el tema legal para la contratación, pero que la sede principal y la fábrica funciona en el municipio de Dosquebradas, Risaralda.
Desde la empresa argumentaron que nació en 1995 como una fábrica de colchones, pero que han venido “creciendo su línea de negocios” con cientos de productos, hasta llegar a vender insumos de ferretería, menaje y lencería, entre otros.
Del mismo modo, destacan que deben revisar las fichas técnicas del televisor de $27 millones, debido a que el aparato tiene unas especificaciones que lo hacen de última tecnología, difíciles de hallarlos en el mercado. A su vez, respondieron que no obtuvieron ninguna ganancia exagerada, sosteniendo que nunca han incumplido ningún contrato en esta década de contratación estatal.





