En un movimiento que ha generado fuertes críticas, el régimen de Nicolás Maduro ha inhabilitado a más de 10 partidos políticos de oposición, limitando aún más las opciones para los venezolanos en las próximas elecciones presidenciales del 28 de julio.
La decisión, tomada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), ha eliminado los tarjetones electorales de varias organizaciones políticas, dejando a la Plataforma Unitaria opositora con solo dos partidos habilitados para presentar candidaturas: Un Nuevo Tiempo (UNT) y la Unidad Democrática.
Entre los inhabilitados de última hora se encuentran Movimiento Al Socialismo (MAS), Movimiento Por Venezuela (MPV), Gente y Puente, sumándose a una larga lista de partidos intervenidos por el Tribunal Supremo de Justicia y entregados a aliados del gobierno, como Acción Democrática (AD), Primero Justicia, Voluntad Popular, Copei, Bandera Roja, Patria Para Todos (PPT) y Podemos.
Esta maniobra ha sido interpretada por la oposición como una estrategia del régimen para estrechar aún más el margen para que puedan inscribir listas paralelas, en caso de que la candidata presidencial María Corina Machado, favorita en las encuestas, sea finalmente inhabilitada.
“Esta decisión es una farsa más. Es la imposición autocrática de una cúpula que perdería las elecciones hasta de su partido si permitiera a las bases contarse”, criticó el dirigente opositor Juan Pablo Guanipa, quien también ha sido inhabilitado junto a César Pérez Vivas.
Mientras tanto, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha proclamado a Nicolás Maduro como su candidato presidencial, en un proceso interno que, según el oficialismo, contó con la aprobación de cuatro millones de seguidores en 257.215 asambleas de calle.
Con esta serie de inhabilitaciones, el régimen de Maduro despeja el camino electoral, imponiendo su candidatura y limitando drásticamente las opciones de la oposición en las urnas.






