La reconstrucción de Cali podría extenderse durante tres años y requerir una inversión aproximada de $10 billones, de acuerdo con la estimación entregada por el alcalde Alejandro Eder durante el octavo día de atención de la emergencia provocada por el sismo.
El mandatario explicó que la recuperación tendrá varias etapas y que la atención humanitaria continuará durante un periodo prolongado. Según Eder, la fase crítica podría durar al menos tres meses y llegar hasta seis meses, tomando como referencia las proyecciones de la Cruz Roja.
La administración distrital también avanza en el registro de las personas afectadas. Hasta el momento, cerca de 8.000 familias damnificadas han sido censadas para establecer las necesidades que tendrá la población durante la recuperación.
Eder señaló que la magnitud de los daños obligará a intervenir más estructuras. Durante el sismo, 107 edificios sufrieron colapsos totales o parciales, pero las autoridades preparan la demolición de decenas de inmuebles adicionales.
El alcalde advirtió que esas decisiones tendrán consecuencias sobre miles de ciudadanos, debido a la pérdida o afectación de viviendas y espacios laborales. La emergencia también ocasionó daños en infraestructura pública, incluidos colegios y hospitales.
Para acelerar la respuesta institucional, la Alcaldía de Cali trabaja con el Gobierno Nacional en la búsqueda de facultades especiales dentro del marco de la emergencia económica. El objetivo, según explicó Eder, consiste en agilizar las decisiones necesarias para atender a los damnificados y ejecutar las obras de recuperación.
La administración distrital también analiza mecanismos con el Concejo de Cali para responder con mayor rapidez a las necesidades generadas por el desastre. El mandatario anticipó que la reconstrucción deberá incorporar medidas para fortalecer la infraestructura y reducir los efectos de futuras emergencias.
Eder planteó que Cali debe aprovechar la etapa de recuperación para revisar sus condiciones de construcción y avanzar hacia una ciudad con mayor capacidad de resistencia frente a nuevos eventos sísmicos.





