Las autoridades chilenas elevaron a 15 el balance de fallecidos y a más de 50.000 el de evacuados por los incendios forestales que arrasan el sur del país, concentrados principalmente en las regiones de Ñuble y Biobío.
Los incendios iniciaron la tarde del sábado, en medio del verano austral, con altas temperaturas y fuertes vientos. Avanzaron de madrugada y destruyeron varias poblaciones.
“Estamos enfrentando un cuadro complejo”, alertó el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, al hacer un reporte oficial.
El Gobierno declaró Estado de Catástrofe en la región del Biobío por un incendio forestal en Penco, cerca de Concepción, que amenaza a miles de viviendas. Imágenes aéreas muestran la extensión del incendio forestal con un frente de 23 kilómetros que amenaza directamente a Concepción y Penco.
El fuego destruyó la Iglesia Católica de Lirquén en la comuna de Penco, mientras continúa avanzando hacia el centro de la localidad, obligando a las autoridades a evacuar masivamente a la población.
Las altas temperaturas del verano austral, combinadas con vientos intensos y la sequedad de la vegetación, han creado condiciones extremas que dificultan las labores de control y extinción del fuego.
Miles de bomberos y brigadistas trabajan contrarreloj para contener las llamas que avanzan sobre zonas urbanas densamente pobladas del sur chileno.





