Héctor Rusthenford Guerrero Flores nació el 2 de diciembre de 1983 en Maracay, capital del estado Aragua, en el centro de Venezuela. Nadie habría imaginado entonces que ese niño de barrio se convertiría décadas después en el criminal más buscado de América Latina y en el fundador de una de las organizaciones delictivas más temidas del continente.
Sus primeros pasos en el mundo del delito llegaron alrededor del año 2000, con robos menores y microtráfico en su ciudad natal. Pero fue en 2005 cuando su peligrosidad quedó en evidencia: atacó una estación policial y asesinó al cabo Oswaldo González, de la policía de Aragua. Ese crimen marcó el inicio de su escalada violenta. En 2010 fue detenido por narcotráfico, homicidio y posesión de bienes robados, e ingresó por primera vez a la cárcel de Tocorón.
Lejos de frenarlo, la prisión se convirtió en su plataforma de poder. Escapó en 2012, fue recapturado en 2013 en Barquisimeto y regresó a Tocorón con una sola misión: dominarla por completo. Lo logró. Se convirtió en el “pran” (líder negativo) absoluto del penal y desde allí construyó un imperio criminal sin precedentes en Venezuela.
Bajo su control, Tocorón dejó de ser una cárcel para convertirse en una ciudad paralela. Contaba con discoteca, piscinas, restaurantes, bares, zoológico, estadio de béisbol y cajeros automáticos, todo financiado con dinero ilícito. Guerrero vivía en un piso entero para él solo, con lujos propios de quien no está detrás de rejas. Nadie entraba sin su permiso. Nadie sacaba fotos. Cultivó el anonimato como escudo.
Desde ese enclave, lideró la expansión internacional del Tren de Aragua. Siguiendo la ruta migratoria venezolana, la banda se instaló en Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Brasil, Panamá y Estados Unidos, diversificando sus negocios criminales en más de 20 modalidades delictivas: trata de personas, sicariato, narcotráfico, extorsión, lavado de dinero y minería ilegal, entre otras.
En septiembre de 2023, un masivo operativo con 11.000 efectivos intervino Tocorón. Guerrero escapó, junto a 700 delincuentes más, por túneles secretos antes de que llegaran las tropas. Se convirtió en fugitivo internacional con una recompensa de cinco millones de dólares ofrecida por Washington.
Su huida terminó el 12 de junio de 2026 en Las Claritas, al sur del estado Bolívar, donde una operación conjunta entre el Comando Sur de Estados Unidos y organismos venezolanos lo neutralizó definitivamente. Tenía 42 años.







