Zuluagate

Por: Juan Manuel Galán Intervenir encuestas, redes sociales, correos personales, hackeo y violaciones ilegales, echar a rodar mentiras se convierten hoy por hoy en las tácticas privilegiadas de campañas como la de Zuluaga-Uribe para obtener el poder a cualquier precio. Es la única forma de desvirtuar los planteamientos y postulados de campañas serias que como la de Juan Manuel Santos defienden la paz. Traficar con información de inteligencia con fines políticos y electorales no es simplemente una táctica de campaña...


Por: Juan Manuel Galán
Por: Juan Manuel Galán

Intervenir encuestas, redes sociales, correos personales, hackeo y violaciones ilegales, echar a rodar mentiras se convierten hoy por hoy en las tácticas privilegiadas de campañas como la de Zuluaga-Uribe para obtener el poder a cualquier precio.

Es la única forma de desvirtuar los planteamientos y postulados de campañas serias que como la de Juan Manuel Santos defienden la paz.

Traficar con información de inteligencia con fines políticos y electorales no es simplemente una táctica de campaña sucia, es un delito por el cual los responsables en la campaña uribista de Zuluaga tendrán que responder acá y en Estados Unidos.

Ante las evidencias de la conspiración contra el proceso de paz, la campaña Zuluaga afirmó que el video del hacker Sepúlveda era un montaje. La Fiscalía confirmó que se trata de un video auténtico. Dicen que una de las maneras de conocer a alguien es entregándole poder. Zuluaga demostró quién es y de lo que es capaz en su búsqueda.

El clima político que se vive se asemeja al de Venezuela antes de que Chávez llegara al poder. Uribe quiere incendiarnos y regresarnos a la década de los cincuentas cuando liberales y conservadores se mataron entre sí. La extrema derecha viene recargada, liderada por su Caudillo, con sed de venganza y dispuesta a todo con tal de tomarse el poder. La primera víctima sería la Corte Suprema de Justicia. Ya el Senador Uribe la insultó y dejó entrever lo que le esperaría si Zuluaga llega al poder.

El próximo domingo los colombianos no nos jugamos simplemente el nombre de quien habrá de gobernarnos en los próximos cuatro años. Nuestro país define su régimen político democrático que hoy está amenazado por una embestida fascista. Todas las fuerzas republicanas y democráticas que le apostamos a la institucionalidad y al estado de derecho tenemos la obligación de actuar en defensa de nuestra democracia.

Solo hay una opción por la paz, la verdad, la reparación y la justicia. El proceso de paz está en juego y se encuentra amenazado por la extrema derecha. El Presidente Santos es la garantía para que este esfuerzo histórico que está a dos puntos de culminar en la negociación, no lo echemos por la borda. Nuestros hijos y nietos no lo perdonarían. Votemos por la paz.



¿Qué opinas de esto?