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Y tú, ¿qué haces para mejorar a Sincelejo?

Por: Mario Soto Ruíz


Opinión. Cuando le pregunté a doña Luisa, ¿qué futuro le ve a Sincelejo? Doña Luisa contestó: “mijo, si seguimos con los mismos, no viene nada bueno”. En su interior, hay una idea de cambio. De hecho, me atrevo a decir que cada sincelejana y sincelejano lo quiere. Lo que no vemos tan claro, es que el cambio depende de la ciudadanía, de nosotros.

En la respuesta de doña Luisa, pone la única responsabilidad en manos de los mismos de siempre. Hay que reconocer que ellos -los mismos de siempre-, nos han dividido como sociedad. Esa ha sido su victoria. Pero eso no los hace los únicos responsables. Pocas veces nos vemos al espejo para preguntarnos, ¿en que hemos fallado? ¿qué puedo hacer yo para mejorar mi ciudad? Bueno, de eso quiero hablarles. De mi respuesta a doña Luisa. Creo que debemos entregar más de nosotros mismos, y le expuse tres puntos. Se los comparto a ustedes.

Primero. Es hora de pensar bajo los lentes de la ilusión y de la esperanza. ¿Por qué lo menciono? Porque con frecuencia, aunque así no lo queramos, existe en muchas personas un ambiente de pesimismo. ¿Saben que veo yo? Veo esperanza y resiliencia.

El escritor Julio Cortázar decía que “la esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiendose” Traigo esta frase porque detrás de cada sincelejana y sincelejano hay historias extraordinarias de superación. He visto como personas ganan batallas diarias, y ni siquiera así se ven como triunfadoras, así como doña Luisa, una mujer que ha sacado a 4 hijos adelante. Ella es una lideresa de la JAC, que quiere ayudar a su urbanización. A veces necesitamos una voz de aliento que nos recuerden los triunfos, que con esfuerzo, hemos logrado. Sin esperanza no se construye una ciudad.

Segundo. Hay que apostarle a una ciudadanía crítica, con mayor interés en lo público. Barack Obama dijo, “el papel del ciudadano en nuestra democracia no acaba con el voto”. El voto es uno de los instrumentos más importantes. Con ese voto, podemos sacar del juego a los mismos de siempre. Pero esto es solo el primer paso.

Debemos reclamar nuestros derechos; cuidar de los parques públicos; participar de los cabildos y encuentros comunitarios; exigir que los mandatarios nos rindan cuentas; entre otros. Podemos equivocarnos votando mal -como doña Luisa me contó-, pero se puede enderezar el camino defendiendo el dinero público en los cuatro años que vienen. Eso sí, ya sabemos que votar por esos mismos es saber que nada cambiará. Nuestra participación no termina con el voto, al contrario, solo inicia. Esta apuesta debe ser colectiva.

Tercero. La transparencia no es un privilegio, es apenas un mínimo. “La corrupción paga” es el mensaje que infortunadamente está en el imaginario de Colombia, según lo dijo esta semana el director de la Corporación Transparencia por Colombia. Debemos creernos el cuento de la transparencia. Mientras tengamos más de esa poción, lograremos el cambio que tanto anhelamos. Como le dije a doña Luisa, esta es la cuota mínima que debemos recibir como ciudadanía, y por supuesto, lo que hay que exigir. En lo público, “la honestidad es la mejor política” decía el científico, Benjamín Franklin. No puedo estar más de acuerdo.

Esto me llevó a un último punto que le conté a doña Luisa. Le dije que estamos tan acostumbrados a no reclamar transparencia, que nos hacen creer que exigirla es un acto de rebeldía. Tal vez, para algunos lo sea, pero en mi opinión es lo básico. Los servidores públicos trabajan para nosotros, y no lo contario. Que nunca se nos olvide esto.

Hasta aquí les dejo tres reflexiones. Pero no quiero irme sin que nos hagamos algunas preguntas para ver que tan involucrados estamos con los asuntos públicos de Sincelejo.

¿Cuándo fue la última vez que participaste de una rendición de cuentas de la Alcaldía? ¿Alguna vez fuiste a un debate de control político del Concejo? ¿Cuántos acuerdos municipales conoces que se hayan hecho en favor de Sincelejo? ¿Te sabes los nombres de al menos 5 concejales y concejalas de la ciudad? ¿Sabes cuántos congresistas tiene Sucre? ¿Cuántas veces participaste en la socialización de un proyecto público en tu barrio? ¿Fuiste a las mesas de trabajo para construir el Plan de Desarrollo, el Plan de Ordenamiento Territorial o el presupuesto de Sincelejo?

Si después de hacerte estas preguntas crees que falta un camino por recorrer, es el momento de analizar nuestro rol como ciudadano o ciudadana en Sincelejo, y cuestionarnos, ¿qué hacemos para mejorar a Sincelejo? Doña Luisa ya lo hizo, espero por el bien de Sincelejo, que ustedes también.

 



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