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Viviendo con el sapo

Por: Ana Carolina Buitrago


Opinión. A raíz del post del Príncipe Azul, muchas de ustedes me escribieron cosas parecidas a este título, una chica en especial me refirió que ya estaba casada y su esposo no se parecía en nada al hombre que yo describí en mis letras y, en verdad me hizo reflexionar sobre algunas que ya estamos en un matrimonio o viviendo con una pareja, ¿como vamos a esperar al príncipe azul?

A menos que algo extraordinario ocurra, ese será nuestro compañero hasta el último ocaso.

Pero esperen, ¿en los cuentos de hadas el príncipe no fue primero un sapo? ¿Y con el beso de la doncella se convirtió en príncipe?, pues bueno, podemos entenderlo también de la siguiente forma, la palabra nos habla que:

El hombre que halla esposa encuentra un tesoro,
y recibe el favor del Señor. Proverbios 18:22

Muy bien, entonces nosotras somos valiosas y gracias a que fuimos halladas ellos son bendecidos, ¡ajaaaaa! llevando esto a nuestro contexto, ese beso transformador de nuestra pareja corresponde al toque del Espíritu Santo de Dios, que los transforma en lo que fueron creados, el Príncipe Azul, la diferencia es que mientras llega ese beso, ese encuentro, la esposa debe estar orando.

Y mira amiga, yo entiendo que hay matrimonios difíciles, matrimonios donde hay maltratos, infidelidades y cada caso es especial y en todos obra Dios si lo permitimos y los corazones se disponen,

Pero si nuestro espíritu no está conectado al de Dios, no hacemos nada, recurrimos a la amiga, a la vecina, a quien sea que nos dé un consejo, tal vez en nuestra desesperación, pero ¿te has puesto a pensar que el mejor consejero ya vive en ti? no tienes ni que gastar minutos,  ni creer que es bajo la queja que va a cambiar, no, conéctate, en tu lugar secreto, derrama todo lo que eres en tu encuentro con Dios, aquí les doy el ejemplo de Ana y su oración en angustia:

10 Ana estaba muy triste y lloraba mucho mientras oraba al SEÑOR. 11 Le hizo una promesa a Dios: «SEÑOR Todopoderoso, mira lo triste que estoy. ¡Acuérdate de mí! No me olvides.

Y en el versículo 15:

15 Ana contestó:

—Señor, no he tomado vino ni cerveza. Estoy muy afligida y le estaba contando mis problemas al SEÑOR. 16 No piense que soy una mala mujer. He estado orando todo este tiempo porque estoy muy triste por tantos problemas.

17 Elí contestó:

—Ve en paz. Que el Dios de Israel te dé lo que pediste. 1 Samuel 1

¿Lo ven? Ana fue a la presencia de Dios, le contó sus problemas, Dios la oyó y halló descanso.

Así que bendice a tu pareja, no importa lo que pase, declara que él es:

Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. 1 pedro 2:9

No te rindas, si de parte de Dios recibes el mensaje que debes seguir adelante con tu esposo, que debes seguir peleando la buena batalla, no lo dudes ¡hazlo!

Sin embargo, hay veces que las cosas se vuelven demasiado complicadas y Dios nos puede decir: ‘espera, aléjate’, por eso es tan importante tener la intimidad con Dios.

Él puede usar a tu mamá, a tu amiga, hasta a alguien que ni conoces que te cuente su historia tan parecida a la tuya y tu sabrás que viene de Dios porque dará paz a tu corazón, porque cuando Dios nos quiere decir algo hasta las piedras hablarán.

Recordemos algo, cuando somos niños, nuestros padres nos empacan cosas que a ellos les dieron como amor, responsabilidad, cuidado, pero a veces también quedan espacios en esa maleta que no fueron llenados como la fidelidad, el compromiso, la paciencia, es por eso que cada vez que hay un matrimonio restaurandose hay muchos procesos de perdón que deben realizarse, porque estos faltantes son cadenas que nos atan y no nos dejan ser felices ni dar felicidad a otra persona.

Dios te dice que te ha visto llorar, ha sentido tu tristeza, tu frustración porque quizás ves a otras parejas amarse mucho, crecer en sus proyectos, en sus carreras, ya tienen hijos y tu aun no te gradúas o tienes años de casada y no tienes los hijos que esperas y parte de esto hace que tu matrimonio no florezca como la flor más bella del jardín, perolevántate, nada se ha perdido cuando hay esperanza y más si nuestra esperanza es Jesús, el que TODO lo puede.

Mientras sea la voluntad de Dios haz lo posible que Dios hará lo imposible.

El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor jamás se extingue 1 Corintios 13

Bye.



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