Vamos a Ítaca

Por: Rodrigo Antonio Acevedo Marsiglia


Opinión. Releer el poema “Ítaca” de Constantino Cavafis me permitió contrastarlo con la realidad de nuestros días. Todos deseamos volver a la normalidad, dar los abrazos y los besos que quedaron pendientes, alcanzar las metas trazadas, trabajar por los sueños estancados, departir con los amigos, con la familia y seguir viviendo como lo veníamos haciendo, pero la pandemia por el COVID-19 nos apareció en el camino, limitando nuestro recorrido y cambiándonos las rutinas, lo que nos ha llevado a un aislamiento que si bien, ha causado afectaciones en nuestro diario vivir, también nos ha permitido habituarnos en el ejercicio de reflexionar sobre la vida y cultivar la firmeza del espíritu.

Quizá ante esta lectura, surja el interrogante ¿Por qué escribir sobre un poema milenio de origen griego? Y fue precisamente, la pregunta que me hice terminada la lectura del poema Ítaca, seguí reflexionando y decidí escribir sobre este hermoso poema ¿quiere saber por qué? Pues sencillamente, porque en cada verso está escrito el reflejo de la vida.

Conceptualmente podríamos referirnos a Ítaca como un destino turístico, esa isla griega del mar jónico a la que quizá soñamos ir algún día y de acuerdo a los conocimientos aprendidos en la academia, indudablemente, recordaremos a Ítaca como la patria de Ulises, el legendario héroe de la mitología griega.

También podríamos recordarla como el hogar de Odiseo , Penélope y Telémaco , personajes míticos de la Grecia antigua, pero más allá de estas realidades, hoy me refiero a la Ítaca metafórica, recreada por Cavafis en sus versos y es esa Ítaca que puede ser , entonces , considerada como cualquier cosa , la que podría representar el proceso para lograr una meta; por ejemplo o recuperar algo que hemos perdido , incluso , podría simbolizar el acto de transitar por la vida ; es este acto precisamente, al que el poeta griego se refiere en sus versos tejidos de metáforas que hablan sobre la importancia de disfrutar el camino, hacia nuestra propia Ítaca (cualquiera que esta sea ), el poema que parece estar dirigido a un Odiseo durante su regreso a casa , según cuenta la historia de milenios en un lenguaje universal, es el mismo poema que hoy sirve de espejo para ver la realidad que vivimos en este camino de héroes que simbólicamente transitamos a lo largo de nuestra vida.

“Los cíclopes, los lestrigones y la fiereza del dios Poseidón, no aparecerán en tú camino si mantienes un pensamiento elevado, los peligros solo surgirán si los llevas dentro, si tu alma los pone frente a ti”. Este verso nos invita a tener en cuenta que en muchas ocasiones, son nuestros propios pensamientos, los que estorban en el proceso para alcanzar las metas y desarrollar los proyectos en nuestras vidas, pensar mal, o pensar de manera negativa, contribuye a que fácilmente nos quedemos a mitad de camino; como si dialogara con nosotros por medio de su poema, Constantino Cavafis; nos aconseja mantener un pensamiento elevado, es decir tener siempre una mente positiva y libre de temor, para contrarrestar los imaginarios que afectan nuestro futuro y el acto heroico de conquistar la meta final en el destino que nos hemos trazado.

De manera que, frente a la pandemia, esta debe ser nuestra postura, para continuar el simbólico viaje de la vida y llegar a nuestro destino, ese destino representado metafóricamente como “Ítaca.” La vida misma , nuestros sueños , lo que hemos aprendido a lo largo del camino, lo que tenemos, lo que hemos alcanzado, lo queremos tener y lo que deseamos alcanzar; no permitamos que estos días grises, detengan nuestro andar ; por doloroso , complejo e inexplicable que sea este difícil momento que atraviesa la humanidad, tengamos presente a Ítaca en nuestra mente; muy a pesar de que el virus que nos asecha , represente uno de esos lestrigones o fiereza , manténganos la firmeza del espíritu, roguemos a Dios que el camino de la vida siga y vamos a Ítaca.

ÍTACA

Cuando emprendas tú viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones, ni a los cíclopes, ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tú camino, Si tú pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tú espíritu y tú cuerpo. Ni a los lestrigones, ni a los cíclopes, ni al salvaje Poseidón encontrarás si no los llevas dentro de tú alma, si no los yergue tú alma ante ti. Pide que el camino sea largo.

¡Que muchas sean las mañanas de verano en que llegues con placer y alegría! a puertos nunca vistos antes. Detente en los emporios de fenicia y hazte con hermosas mercancías, Nácar y coral, ámbar y ébano y toda suerte de perfumes sensuales, cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. Ve a muchas ciudades egipcias a aprender de sus sabios. Ten siempre a Ítaca en tú mente. Llegar allí es tú destino. Más no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino. Sin aguantar que Ítaca te enriquezca. Ítaca te brindo un hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte. Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las ítacas. (Contentivo – Cavafis. 1863-1933).



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