Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Todo pasa, pero nada cambia

Por: William Mercado Echenique


Semanas convulsionadas si han sido las últimas vividas en el país. El escenario político absolutamente enrarecido. La atmosfera judicial completamente nublada. Renuncias, polarización en aumento, la institucionalidad fracturada, entrega de avales que generan discordia entre los miembros de un mismo partido, la escena regional para las elecciones populares moviéndose sin que haya aún claridad en el panorama, en fin, tanto al tiempo, nos hace sentir inmersos en un profundo caos que permea casi todas las esferas de nuestra vida.

Siempre he escuchado decir que ante la presencia del desorden, lo que sigue es la acomodación de las piezas para alcanzar nuevamente el equilibrio, para que todo vuelva a su lugar, lo cual espero que sea el caso, y no por el contrario el bombardeo de muchas cortinas de humo que no nos dejan ver el fondo de lo importante que se mueve en el país, para que cuando se venga a reaccionar, ya sea poco lo que se puede hacer.

A escasos dos meses de que se cumpla el primer año del período presidencial, en el que se han presentado múltiples situaciones de la mayor trascendencia y de suma delicadeza, se deja ver en el ambiente cierto aire de desarticulación interinstitucional, pareciendo a veces que existe una autonomía extrema de quienes se encuentran al frente de las diversas carteras y entidades gubernamentales, ejecutando una serie de acciones que aún no han tenido impacto positivo entre la ciudadanía.

Pese a los anuncios del gobierno y de diferentes instituciones y a las decisiones proferidas con respecto a los temas que se han puesto sobre el tapete, en materia de corrupción, aprobación de leyes y situaciones jurídicas y judiciales, hasta el momento no se ha visto una mejoría en lo que realmente le importa al colombiano de a pie: vivir dignamente. No han dejado de escucharse las mismas quejas sobre desempleo, y en general sobre la falta de oportunidades para conseguirlo, el aumento de la carga tributaria que continúa recayendo sobre la clase media y baja principalmente, costos elevados en la canasta familiar, recortes de personal en las empresas, entre otros.

Sigue pasando exactamente lo mismo de siempre, lo que en ultimas termina sucediendo es que, junto con las administraciones que llegan, los problemas también son trasladados, incluso se aumentan, sin que haya dolientes reales de la condición de quienes se sienten vulnerados, al no encontrar verdaderas soluciones a sus necesidades.

El panorama no varía demasiado, continuamos en las mismas, y me atrevería a decir que, hasta peor, porque cada vez son más difusas las líneas para establecer responsables.

Por eso mientras el país se sigue hundiendo en un tsunami de noticias que nos ofrecen los medios de comunicación nacionales y locales, la comunidad sigue en su lucha diaria para conseguir un empleo digno, para llevar la comida a su casa, para tener una atención en salud oportuna, para acceder a oportunidades educativas de calidad, que les permita mejorar su status; el ciudadano normal, el promedio, no se detiene a pensar mucho en el desbarajuste que arman quienes nos gobiernan, porque tienen que preocuparse por sobrevivir, por eso cuando vienen las elecciones no existe ninguna identidad política de partidos, si no, otro negocio, que se finiquita con las acostumbradas transacciones antes de la jornada electoral. Por eso en este país todo pasa, pero en realidad nada cambia.



¿Qué opinas de esto?