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¡Qué tienes que entregar al mercado!

Mg. en Comunicación. Psicoanalista. Docente (Marca Personal/Mercadeo/Estilos de Pensar/Inv cualitativa). Escritor. Opinión /Por Marcos Velásquez. FOCUS ¡Aldo! –le dice Mile al joven hombre mirándolo a los ojos detrás de los cristales de sus gafas-, el punto aquí no es cuánto vas a invertir en un...


Mg. en Comunicación. Psicoanalista. Docente (Marca Personal/Mercadeo/Estilos de Pensar/Inv cualitativa). Escritor.
Mg. en Comunicación. Psicoanalista. Docente (Marca Personal/Mercadeo/Estilos de Pensar/Inv cualitativa). Escritor.

Opinión /Por Marcos Velásquez.

FOCUS

¡Aldo! –le dice Mile al joven hombre mirándolo a los ojos detrás de los cristales de sus gafas-, el punto aquí no es cuánto vas a invertir en un plan de mercadeo para posicionarte como marca personal.  Se trata de qué tienes que entregar al mercado para que él te reconozca como una marca que se diferencia entre las otras.

En una marca personal, en tanto intangible, lo que está en juego es el discurso de quien habla.  Que sus palabras sean plenas.  Esto quiere decir, que ellas tengan peso y cuerpo.

Peso, en el sentido en que el pensar y el decir vayan de la mano.  Que lo que se dice, sea lo que se piensa.  Cuerpo, en el sentido que ese pensar y ese decir se vean reflejados en los actos del ser hablante.  Que exista un equilibrio, como en las asanas (las distintas ‘posturas’ que tienen como objetivo actuar sobre el cuerpo y la mente) del yoga.

Igual que en él, se busca un equilibrio entre el pensar, el hacer y el decir.  Alineación entre cuerpo y mente en el yoga.  En marca personal, alineación entre pensar y obrar.

Obrar según los pensamientos, y estos en función no sólo del bien material en sí para la marca, sino en función del bien que la marca produce para la sociedad, dado que una marca personal existe sí y sólo sí la sociedad la reconoce, la aprueba y le permite subsistir porque la marca personal brinda a esta algo diferente a las demás marcas existentes.

La sociedad de hoy está ávida de emociones, de historias, de experiencias, de contenidos con sustancia que le consientan salir del letargo del consumo sin sentido, de la queja solipsista que no admite hallar nuevas alternativas, nuevas visiones, cosmovisiones, del trabajo duro para llegar a fin de mes, del pago de impuestos indiscriminado por parte de la clase que tiene que cumplir horarios de “reloj corporativo”.

Por ende, una marca personal es más que un nombre en sí mismo.  A lo sumo es la encarnación de una esperanza que ha de renovarse para no dejar de ser tendencia.  Por ello hoy se habla y se insiste tanto en la innovación.

En este orden de ideas, una marca personal está a la altura de las exigencias de la evolución de los productos de la tecnología.  Algo así como “ser la encarnación de la manzanita mordida en un ser hablante”.  Siempre pensando en cómo superar lo que ya ha conquistado.

Es un asunto de ser incesante en la construcción de sí mismo.  Por ello hablo de discurso, dado que un discurso se alimenta todos los días de sus lecturas, de escuchar al otro, de indagar, preguntar o cuestionar lo que no comprende hasta hacerlo.

Un discurso es más que la suma de un vocabulario específico.  Es la reflexión constante sobre un tema en particular.  Un tema que no basta con ser sabido, sino que demanda estrategias de transmisión para que no sólo sea comprendido sino que llegue a quien tiene que llegar (target) para quedarse y volverse más que viral, tendencia que empuja a que una tribu creada a partir de redes sociales esté todo el tiempo alimentándolo, hablando de él y creciendo con él dado que conquistó la sintonía de la tribu.

Por ello, una marca personal puede desarrollarse para un cantante, un profesional, un político, un deportista, un periodista o una persona que con su trabajo ha demostrado que tiene algo que decirle a la sociedad y ésta se identifica con ella porque le brinda ese espíritu que recompone las imperfecciones del mercado, el letargo de la repetición, interrumpe la monotonía y logra captar la atención consolidando una fidelización de quien no sólo la usa, sino que la sigue y la recomienda.

Mile: ¿Me hago entender Aldo? –Mirando a Aldo con calma pero con mucha atención.

Aldo: ¡Creo que sí!Pero…

Mile: ¿Pero? ¡Dime!

Aldo:  ¿Cómo es eso de construir un discurso en una marca personal?  ¿Por dónde se empieza?  ¿Cómo se hace?

Mail: marcosvelasquezoficial@gmail.com

Twitter: @MARCOS_V_M

 



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