Tiempos para ser resilientes

Por: *Marta Sáenz Correa.


En nuestra cotidianidad siempre queremos predecir lo que pasará y dedicamos muchísima energía a construir una estabilidad que nos de la tranquilidad del mar en calma, pero el tiempo cambia, vienen olas o tsunamis que destruyen no sólo lo construido sino lo que teníamos cimentado o imaginado, que nos mantenía con ilusión y nos motivaba a levantarnos cada día. En ese momento, es cuando necesitamos la resiliencia para afrontar el problema o situación, y salir fortalecidos.

¿Por qué ante las dificultades unas personas se crecen y otras se derrumban? la respuesta está en la resiliencia de cada uno, su actitud, y su forma de comprender la vida, de afrontar las situaciones problemáticas y buscar soluciones. El ser resiliente no es un ser extraordinario, cada uno de nosotros cuenta con potencialidades y capacidades de adaptación y superación, solamente tenemos que centrarnos en ellas y desarrollarlas con actitud y firmeza. Uno de los investigadores más importantes de este concepto, Boris Cyrulnik, concluyó lo siguiente: “La resiliencia se teje: no hay que buscarla sólo en la interioridad de la persona, ni en su entorno, sino entre los dos, porque anuda constantemente un proceso íntimo con el entorno social”.

La resiliencia es aquella capacidad que nos permite afrontar las situaciones difíciles de nuestra vida, de manera positiva y aprender de ellas. Ser resiliente ayuda a superar, a avanzar, a no rendirse, a vivir, a armarnos de paciencia para aguantar el tiempo suficiente, a perseverar para no rendirnos aunque las cosas se pongan más difíciles y a tener flexibilidad para adaptarnos a los cambios que puedan surgir en el transcurso hacia un desenlace mejor.

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Podría decirse que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia; es la capacidad de sobreponerse a un estímulo adverso. No se puede evitar que ocurran eventos que producen tensión, pero se puede cambiar la manera en que se interpretan y se reacciona ante ellos.

En situaciones adversas, como la que estamos viviendo, aceptar las circunstancias que no se pueden cambiar te puede ayudar a enfocarte en las circunstancias que sí pueden mejorar en un futuro cercano; y, recuerda que llevar a cabo acciones decisivas es mejor que ignorar los problemas y desear que desaparezcan.

Para finalizar, es necesario reconocer que las personas que viven la vida desde una perspectiva más cómica, son más resilientes. El buen humor es una fortaleza que nos aporta muchísimo bienestar psicológico, físico y social. Reír al menos una vez al día, siempre será la mejor terapia para hacer frente al ambiguo futuro que nos espera.

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PARA DESTACAR:  “Lo que no me mata, me hace más fuerte”. Friedrich Nietzche.



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