Simplemente Tasajera

Por: Javier De La Hoz Rivero


Esta semana el país fue estremecido por los lamentables hechos sucedidos en el corregimiento Tasajera, perteneciente al municipio de Pueblo viejo en el departamento del Magdalena. Un camión que transportaba combustible sufrió un accidente y a los pocos minutos una multitud intentaba extraer la carga del vehículo, cuando nadie lo esperaba todo ardió en llamas… Las imágenes son impactantes y lastimosamente al momento de escribir esta columna, las víctimas mortales ascendían a 21.

Como suele pasar últimamente en nuestro país, donde se politiza hasta un suspiro por no decir otra cosa, el accidente en Tasajera no podía ser la excepción, pero esa discusión dejémosla para otro espacio.

Tasajera es un pueblo ubicado sobre la troncal del Caribe, la misma que une a Barranquilla y Santa Marta, cuando pasas por ese lugar es inevitable preguntarse por qué tanta miseria en un solo sitio, ¿Por qué tantas necesidades insatisfechas? ¿Cómo el Estado, y no sólo el Estado, la sociedad en su mayoría, permitimos que los habitantes de ese lugar llegaran a niveles tan dolorosos de pobreza…? Desde ya aclaro que no justifico el saqueo de un vehículo accidentado, no, acá se trata es de comprender que el mundo no es en blanco y negro, la vida tiene colores.

El hecho de que no justifique la exposición imprudente a un inminente daño no quiere decir que no pueda revisar esas circunstancias que subyacen ocultas y que llevaron a Tasajera de ser un próspero lugar de vivienda de pescadores a quizás el peor ejemplo de miseria generada por un impune daño ambiental. Tasajera está ubicado en el parque nacional natural Ciénaga Grande de Santa Marta y su principal fuente de sustento económico es la pesca, en las épocas de bonanza, en el año 1967 exportaba pescado llegando a producir 27,000 toneladas al año, años después en 1987 esa cifra se redujo a 1785 toneladas, una caída en la producción que produce escalofríos.

En los años 50 fue construida la vía que une Barranquilla y Santa Marta, la misma sobre la cual ocurrió la gravísima tragedia esta semana. Esta carretera se desarrolló cuando en el país no se exigía licencia ambiental… Diferentes investigaciones muestran que el daño causado es incalculable, con la vía se bloqueó el flujo de aguas, lo que aumentó su salinidad y como resultado de esto se destruyeron 285, 7 km2 de bosque de manglar y obviamente numerosas especies de animales.

No satisfechos con el demencial daño ambiental causado, algunos insisten en una ampliación de ese corredor vial, desconociendo los mínimos parámetros ambientales. Les importa poco el futuro de pueblos como Tasajera, pero si están a la orden del día cuando hay que salir a rasgarse las vestiduras en medios y redes sociales ante estas tragedias y no les tiembla la voz al hacerlo, pero guardan un silencio cómplice ante el impune y catastrófico daño ambiental que por años viene matando poco a poco a los habitantes de este pueblo pesquero.

Tasajera más que discursos politiqueros y oportunistas, necesita acciones concretas que lleven a reconstruir el tejido social y así pasar de ser el peor ejemplo evidente de daño ambiental generado y de miseria, a ser un ejemplo de avance y fortalecimiento. Esto no se logra con discursos, se hace con ejecuciones que tengan siempre en cuenta a quienes valientemente durante años vienen luchando por sanar la ciénaga… Nunca tomes más de lo que necesites, y siempre resarce tus actuaciones si perjudican a otro, la naturaleza nos lo enseña, en todas las formas, esta vez tristemente en Tasajera.



¿Qué opinas de esto?