Si nos tranquilizamos, pronto todos estaremos vacunados

Por: Róbinson Nájera Galvis


Opinión. El miércoles 18 de febrero fue histórico para Colombia. Ese día empezó el proceso de vacunación anticovid. Como estamos en “Polombia”, Sincelejo se vistió de gala para recibir la caravana presidencial, la alegría del presidente y una larga cola de lagartos se regaba por todas las cámaras y el brazo de la enfermera Verónica Machado se unía al espectáculo. Pero muy cerca de allí, los colegas de Machado protestaban por el atraso en varios meses de salarios al personal de la salud y por la crisis económica del mismo centro hospitalario.

Tranquilo, que esto es un carnaval, por eso “Quien lo vive es quien lo goza”, y el presidente y su cuadrilla gozaron de lo lindo este momento de gloria pasajero porque al paso que van las cosas muchos este año seremos vacunados contra otras cosas menos contra el Covid, pues la vacuna mayor parece ser la reforma tributaria presentada recientemente al Congreso, la cual busca captar 23.4 billones de pesos, en una nueva versión de “Duque pastorcito mentiroso” quien como candidato, asustado por las plazas llenas de “El lobo feroz Petro”, dijo el cuento pero al revés: “Menos impuestos, más salario mínimo”.

El combo del gobierno, acostumbrado a hacer jugaditas “embaucabobos”, lanzan dicha reforma con el título de LEY DE SOLIDARIDAD SOSTENIBLE, que es un engaño igual o peor que vacunar a un anciano con la jeringa vacía, porque es presentada como tabla de salvación para mitigar la pobreza, pero aspira recaudar el 74% en personas de clase media y sólo el 16% en las empresas, donde se encuentran sus patrocinadores de campaña. “La reforma es un golpetazo a la clase media”, afirman reconocidos analistas como Alejandro Useche, profesor de la Universidad del Rosario.

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El otro pedazo de la mentira de Duque candidato fue prometer que en vez de impuestos restauraría el Estado, es decir, quitaría privilegios, pero que va, el despilfarro en las altas esferas sigue que da miedo. Si la mayoría de votantes conociera más de cerca el dinero que derrochan presidentes, senadores, ministros… hasta llegar a las alcaldías, toda esta caterva de políticos mentirosos, se quedarían sólo con un pequeño grupo de “sobachaquetas” defensores hasta la muerte. Y si el ministro este de los huevos baratos buscara esa plata allí y no en los bolsillos del pueblo, en vez de memes se llenaría de aplausos.

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Bueno, el asunto sigue caminando entre tumbos, pues hasta algunos uribistas están sacándole el cuerpo a la aguja, no por el pueblo sino porque presienten la revuelta que se les viene encima. Por tal motivo, invitamos a ciudadanos de cualquier corriente política, periodistas serios y docentes críticos (así nos tilden de izquierdosos, comunistas, castrochavistas, adoctrinadores o lo que sea) a pararnos firmes a fin de orientar a las personas que no tienen acceso a las redes sociales para que también se unan a la protesta y así, tratar de impedir que nos vacunen con la tal Ley de Solidaridad Sostenible.

Amigo votante ¡despierta! La realidad nuestra es que hay una clase política que no quiere al pueblo. O acaso no consideras una canallada que en medio de una pandemia que nos acerca a 3 millones de contagios y sobrepasa las 70 mil muertes, nos vengan a salir ahora con “cipote e´ vacuna”.



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