Seamos realistas, pidamos lo imposible: 4 claves para la sostenibilidad.

Por: Ana Joaquina Pérez López


Opinión. Siempre he pensado que el comportamiento de las personas sobre las cosas que son obvias, parece ser un poco irracional. Por ejemplo, llevado a la Sostenibilidad, consideramos lo social y económico como algo separado del ambiente, cuando es claro que, a mayores implicaciones ambientales, más afectaciones directas en las otras dos variables. A ver si me explico: cuando uno llega donde los gerentes a plantearles que la inversión principal debe ser en lo ambiental, se quedan extrañados ya que no tienen la certeza de que la gestión ambiental, impacta en la sostenibilidad humana y financiera de cualquier empresa.

En estos días conversando con uno de mis mejores profesores de maestría, le hablaba de una figura literaria extraordinaria que permite colocar dos palabras que tienen un significado contradictorio, como complemento en una frase. Dicha figura es el Oxímoron y, mi profesor, me contaba que, para él, un ejemplo para utilizar dicha figura era conjugar las palabras: empresa y ética. Lo cual por su puesto nos hizo reír y, posterior a la conversación con Gustavo, tuve las ideas que les comparto en este espacio.

Para mí, todo tipo de organización social termina pareciéndose a una empresa. Sea privada, pública u otra cualesquiera, cobran el mismo sentido: producir y mantener sus relaciones en función de un sistema económico, con actividades y necesidades humanas que hacen que exista una oferta ajustada a una demanda y una producción hecha a la medida del consumo, de manera natural (Arthur Salter).

Igualmente, en términos de Sostenibilidad, me gusta pensar como Drucker: “las personas son las empresas”. Por tanto, el impacto que producimos al ecosistema va desde lo más simple a lo complejo, de nuestras acciones en el hogar, hasta lo que ocurre en las organizaciones y en el mercado. Esto se articula con los problemas de la sostenibilidad, de los cuales he considerado que el principal es la distribución inequitativa e inconsciente de los recursos para la producción de desarrollo/bienestar.

Así, se debería empezar a mirar las relaciones humanas como algo vital para las infraestructuras y no al revés, y, valorar que, sin las personas, las empresas y gobiernos no existirían. Esto sería un avance genial en el camino de la gestión sostenible.

Teniendo presente lo anterior, enumero desde mi criterio, algunas claves para gestionar la sostenibilidad, lo cual, permite a las personas exigir lo que antes veían imposible; para ayudar a la superación de las crisis ambientales, económicas, sociales y de gobierno:

1.Se debe planificar y actuar pensando en la relación ambiente/personas. Aunque todos hablamos de la importancia del medio ambiente, las medidas y acciones para protegerlo no son suficientes, y, las existentes, deben ser eficientes. Es decir, la sostenibilidad debe usarse como un mecanismo que induzca al cambio y al aprovechamiento consciente de los recursos que tenemos. Desde ahora, deberíamos practicar la sostenibilidad en el hogar tanto como le pedimos a los gobiernos y empresas, ser sostenibles.

2.Construir organizaciones que cuidan la vida: es el momento de poner en acción otras maneras de ser y estar en el mundo, más ajustadas a la protección de la salud de la gente y los entornos en los que viven. Además, la única forma de lograr verdaderos cambios, será a partir de la educación y actuación de las personas y, en ese sentido, la educación y sus modelos deben ser sostenibles.

Para la sostenibilidad, se requieren ciudadanos y profesionales sensibles a exigirse y exigir a los gobiernos el desarrollo y cumplimiento de la normatividad y legislación que protege los recursos. Para esto la educación deberá sensibilizar, generar conciencia y promover actitudes responsables. La academia, trabajaría para que la sostenibilidad sea asumida como una actitud de vida, y que la evidencia principal, sea una mejor relación entre las personas y el entorno.

Se trata de tomar la educación como instrumento fundamental para la búsqueda de comportamientos individuales y colectivos, que impulsen cambios operados a todo nivel, para lograr que sociedad, economía y ecología sean igual de importantes.

3.La interrelación entre Estado-Sociedad-Familia, para la búsqueda y operatividad de la sinergia de esfuerzos. Las partes deben proponer y ejecutar iniciativas que reflejen valores de sostenibilidad, enmarcados en acciones cotidianas que tengan que ver con el uso del agua, la energía o la gestión de los desechos y protección del aire.

Que las ciudades, no solo midan, sino que gestionen y reduzcan su huella ecológica. Que se haga una alta Inversión para alcanzar la transformación de la cultura de producción y consumo sostenible. También, se requiere un remplazo de las formas nocivas de producción de energía y explotación de recursos naturales, ya que la variable clave para la sostenibilidad, es el tema de ambiente. Deberíamos entonces ver la sostenibilidad como imperativo de Estado, de sociedad y de familia.

4.Impulsar mecanismos de educación y comunicación. Estos, deben romper con los modelos tradicionales y dar cuenta de un cambio de creencias y actitudes. Que se ponga en evidencia un discurso común y vivencia de la sostenibilidad. Las personas, deben aumentar su participación ciudadana porque, a fin de cuentas, son ellos los protagonistas de los cambios en los territorios. Por otra parte, los gobiernos y organizaciones deberán favorecer una comunicación inclusiva, la cual beneficie la apropiación del conocimiento y actitudes para la generación de una cultura sostenible.

Por último, quiero dejar claro que las claves expuestas en este artículo, no son las únicas. Estas, solo indican algunas maneras de hacer y pensar la sostenibilidad, a partir de las relaciones entre actores de un ecosistema cuyo centro, es el aprovechamiento inconsciente de los recursos. Finalmente, mi intención y mensaje principal, es que todos construyamos caminos desde el actuar ético, que es el elemento catalizador de la acción sostenible.



¿Qué opinas de esto?