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Se retrasa el ajuste de la prestación de servicios de salud en el país

Por: William Mercado Echenique


El letargo era evidente, sin embargo, la corriente seguía fluyendo.

A pesar de los múltiples movimientos que se venían y siguen adelantando por parte de grupos empresariales nacionales y extranjeros en el marco de la Ley 1753 de 2015 – Plan de Desarrollo Nacional, el Decreto 780 de 2016 y la Resolución 429 de 2016, la falta de pronunciamientos por parte del Ministerio de Salud y Protección Social, dejaba entrever, que se avecinaban cambios, en cuanto a lo planteado sobre la implementación de la Política de Atención en Salud Integral – PAIS, del Modelo de Atención Integral en Salud – MAIS y la estructuración y la puesta en marcha de las Redes Integrales de Prestación de Servicios de Salud – RIPSS.

Con todo y esto, no dejó de ser sorpresiva la expedición de la Resolución 489 del 22 de febrero de 2019, en la que se modifica un aparte del artículo 6 de la Resolución 429 de 2016 y se amplía el plazo por cuatro (4) años para la implementación de la operación del Modelo Integral de Atención en Salud, dejando en el ambiente todas las preguntas que se nos puedan ocurrir sobre el tema.

En la parte considerativa de la mencionada recién expedida resolución, se exponen diversos motivos que llevan a la incertidumbre a todos los actores del sistema.

Comencemos por los inversionistas, propios y extranjeros, quienes, amparados en la normatividad existente, vieron una excelente oportunidad de negocio, decidiendo en esta medida, inyectar millonarios recursos en el sector salud colombiano, para consolidarse como grupos empresariales y monopolizar la prestación de servicios de salud en el país. ¿qué viene para ellos?

¿Fue este gobierno quien logró ver lo evidente? La debilidad extrema de los entes territoriales, para dar cumplimiento a las competencias, obligaciones y responsabilidades a su cargo, en cuanto a la implementación del modelo.

Al parecer algunas EPS se han pronunciado con respecto a la conformación de las RIPSS, exponiendo algunas dificultades. ¿Cuáles aseguradoras? ¿Las que se dejaron tomar ventaja, por las que de alguna forma hicieron la tarea o las que aspiran a salir avante de las medidas impuestas por parte de la Superintendencia Nacional de Salud? ¿Les están dando más tiempo para que terminen de armar su negocio?

Durante años, en todos los escenarios posibles, se ha hablado de las diferencias que existen en los territorios y que por lo tanto deberían construirse modelos de atención, acordes a las condiciones de cada uno de estos, y sin embargo nunca había sido explícita la necesidad de replantear toda una política de Gobierno, tomándolo como fundamental, para la realización de los ajustes que se consideren necesarios, conforme al Plan Nacional de Desarrollo que está por aprobarse.

Si, es cierto que, gracias al ejercicio deductivo, se podría decir, que se pasa muy por encima sobre el tema de los Prestadores de Servicios de Salud, quienes en este tsunami normativo han terminado bailando al ritmo desordenado de los que han “planificado”, la forma en la que debe operar el sistema de salud colombiano, arriesgando su patrimonio, actuando en muchas ocasiones con base en la psicología del temor que fue penetrando las entrañas de ese sector en especial, enfrentándose a la posición dominante de los llamados aseguradores, que ni cortos ni perezosos, se han aprovechado de todo este caos.

¿Y el usuario?, seguirá en la misma incertidumbre durante cuatro (4) años más, bajo las premisas, que al parecer se han convertido en falacias, de brindar “oportunidad, continuidad, integralidad, aceptabilidad y calidad de la atención en salud”. Mientras, ¿cuántas cosas más, deberán ser soportadas? En el entretanto, siguen liquidando EPS, unas veces con razón, otras no tanto; trasladando usuarios, como si fueran mercancía que se manda de un lado para otro, desconociendo la esencia de su condición de salud, excepto para “repartir”, lo que les sale más costoso.

No ha habido espacio para acomodarse, para nadie.

Me disculparán, si mi desconfianza raya en la paranoia, pero mi percepción, es que ahora la inseguridad que este nuevo plazo trae consigo, generará un nuevo despelote, para el como cosa rara y por variar, no estamos preparados.



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