Resiliencia y creatividad: Niños de San Isidro realizan impresionantes obras de arte con elementos del campo

Por: Ana Paola Martínez de la Ossa.


Desde hace 5 años, el docente e investigador Ildefonso Mestra viene realizando un interesante trabajo con sus estudiantes de la Institución Educativa San Isidro (zona rural de Montería), con quienes desarrolla al aire libre su clase de Educación Artística. A principios de cada año en la cancha del sector se dan cita más de 250 estudiantes de grados 7º, 8º, 9º y 10º y hacen del espacio su gran lienzo mientras usan materiales como totumo, aserrín, hojas vegetales, plumas, carbón, tusas, cepas de plátano, guásimo, cáscaras de maíz, enea, junco y otros, todo producto del campo. El resultado son impresionantes obras de arte.

El objetivo de la estrategia es fortalecer la creatividad, la recursividad y los conocimientos geométricos de los participantes mientras están creando. El profesor Ildefonso, en interacción con sus estudiantes, los invita a reconciliarse con la naturaleza y a que se expresen libremente. Los estudiantes hacen parte de un proceso inclusivo en el que tallan sus lápices; con flores, cenizas, residuos de casabe y aserrín dan color; crean carboncilllos con la leña de cocinar, y usan totumos para rememorar el uso de ese y otros elementos ancestrales con los que le dicen “No al plástico y sí a la memoria histórica”.

“Los trabajos artísticos se eliminan y esto hace que el proceso artístico sea sin apegos ni egos. Los pueblos que construyen su propia historia son pueblos que no se dejan someter y el arte los ayuda en ese sentido. Mi intención no es otra que mejorar la relación de los alumnos con la geometría, el geoespacio, la arquitectura y el reconocimiento de sí mismos. El arte debe ser humanizado y adquiere sentido de forma colectiva porque conduce al respeto de las opiniones ajenas”, Ildefonso Mestra.

Con su iniciativa, este docente pretende hacer de sus alumnos mejores seres humanos, seres resilientes y recursivos capaces de comprender que tienen en su entorno todo lo que necesitan para crear. En medio de la actual circunstancia, distanciado de sus estudiantes, sigue en contacto con ellos, motivándolos a que utilicen lo que tienen a su alcance, por ejemplo, hojas de plantas y lápices de carbón.

“Les insisto en que se reconozcan como individuos, que tengan sueños despiertos y se propongan salir adelante. San Isidro, patrono de los campesinos, sigue proveyendo todo para que sigamos haciendo arte con nuestros niños”.



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