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Quién le devuelve el buen nombre y la dignidad a la fiscal Gilma Londoño Gánem

Por Toño Sánchez Jr. Por: Toño Sánchez Jr. A esta honesta profesional y excelente persona no hay que defenderla de nada, porque aquí todos sabemos quién es quién. Y Gilma Londoño es una señora que viene de una buena familia y que con su trabajo...


Por Toño Sánchez Jr.

Por: Toño Sánchez Jr.
Por: Toño Sánchez Jr.

A esta honesta profesional y excelente persona no hay que defenderla de nada, porque aquí todos sabemos quién es quién. Y Gilma Londoño es una señora que viene de una buena familia y que con su trabajo ha demostrado que se puede ser buen funcionario y gran persona. Lo que aquí debemos hacer es condenar la infame manera como la retiraron del cargo de Directora Seccional de Fiscalías y Seguridad Ciudadana de Córdoba. En donde el CTI hizo un despliegue de fuerza que hizo parecer que venían por alias ‘Gavilán’, máximo jefe de ‘Los Urabeños’. Yo quisiera saber si el Director del CTI las tiene bien puestas, como para caerle así, como lo hizo contra esta señora, a alias ‘el marrano’ o  ‘el manteco’, jefes de los frentes de las Farc, que han arruinado, en todo el sentido de la palabra, a muchos cordobeses. Hay tipos en la vida que son solamente bravos y machitos es con la mamá.

 Y antes de seguir con esta columna quiero precisar que muchos de mis verdaderos amigos me pidieron no escribirla, no porque Gilma Londoño no se la merezca, sino por lo que se puede venir en mi contra por parte de la Fiscalía. Pero muy a pesar de las advertencias, el miedo no puede estar por encima de mis convicciones. Y aquí voy.

 No entiendo como una Fiscalía, que se ufana de proclamar el respeto por la mujer, haya pisoteado con Gilma Londoño los postulados que buscan la reivindicación de ese género. Y todo porque la fiscal Gilma Londoño cometió el execrable crimen de ser amiga del magistrado Jorge Pretelt Chaljub. Con el agravante de que en una reunión social, Pretelt habló bien de ella al Fiscal Montealegre.

 Reunión que vale la pena recordar. Fue en la residencia del Fiscal General de la Nación a la que asistió el magistrado Pretelt. Allí el Fiscal le pidió un nombre para la Dirección de Fiscalías de Córdoba, pero que la persona viniera de la misma entidad y tuviera buena Hoja de Vida. Pretelt no dudó en recomendar a Gilma Londoño, quien venía de dar una guerra, desde la Unidad de las Bacrim, contra esas bandas al margen de la ley. Poniendo en riesgo su vida. Para ese entonces el fiscal Luis González, ya en un alto cargo, dio las mejores referencias de la doctora Gilma Londoño. El Vicefiscal también se expresó en elogiosos términos en favor de la funcionaria cordobesa, al punto que resaltó su profesionalismo en el manejo del caso Jairo Zapa.

 Después vino la gran reestructuración de la Fiscalía y Gilma Londoño fue ratificada en su cargo, que ahora tenía un nuevo nombre: Directora Seccional de Fiscalías y Seguridad Ciudadana. Para esa misma época llega a la Fiscalía una nueva funcionaria, Liliana Figueredo Bernal, quien al parecer cogió el cargo para ‘vigilar’ e intrigar contra Gilma Londoño. En todos los pasillos del viejo Hospital San Jerónimo de Montería es un secreto a gritos que Figueredo llegó allí como cuota del Fiscal Montealegre, porque es gran amiga de la esposa de Fiscal General de la Nación, funcionarios que por obvias razones pidieron no dar su nombre, afirman que así lo ha dicho.

 Aquí me nace una pregunta: ¿En Colombia se llega a los cargos públicos por obra y gracia del Espíritu Santo? Por supuesto que no! Este hipócrita Estado ha obligado a los colombianos, varones y mujeres, a ponerse un ‘de’ para poder a acceder a ser un servidor público. Aunque personalmente considero que pedir referencias de una persona no está mal, ni es ilegal. Lo que sí está mal, es castigar a la honesta funcionaria porque quien la referenció lo lincharon y lo quieren ver en desgracia. Y si aquí se está cobrando y castigando el delito de la amistad, entonces el Fiscal debería autodestituirse, porque cuando él era ‘parcero’ de Pretelt, este último le recomendó a Gilma Londoño, y aquel, por amistad, se la nombró.

 Lo nauseabundo de todo este guion es que aquí se aprecia al detalle la doble moral e hipocresía de esa gente del interior y del poder central. Para esto quiero citar textualmente al magistrado Pretelt, en la entrevista concedida a El Meridiano: “Por ejemplo, Luis Ernesto Vargas tiene a su esposa, hijos y hermanos trabajando en la Rama Judicial y fueron recomendados ya siendo éste Magistrado de la Corte Constitucional”. Con este oscuro personaje, para mí quien chuza ilegalmente es un sujeto oscuro y hasta siniestro, queda claro que aquí la ‘selectividad’ para castigar va de acuerdo a la orilla en que te encuentres. Aquí lo inmoral y antiético se define de acuerdo al lado de quien estés. Y en este tema también, los medios de comunicación corporativos del interior, nos han dado excelentes lecciones. Ellos están y defiende los intereses de quien maneje la chequera del Estado. Y ya aquí todos sabemos quién tiene las llaves de la bodega de la mermelada.

 La humillante e infame manera en que retiraron a Gilma Londoño demuestra que aquí la estigmatización y cobro por ser cordobés es una realidad. Esto es una nueva alerta temprana de que esto le puede pasar a cualquier cordobés, sin importar que tenga una excelente hoja de servicios y haya caminado por los senderos de la honestidad. Me pregunto: ¿Quién le devuelve a la doctora Gilma Londoño su buen nombre y dignidad? Ya el daño está causado. Porque en su momento la Fiscalía, perversamente, dejó entrever que había salido por el caso Zapa. Así lo afirmaron los medios lapidadores del interior, citando a fuentes anónimas de la Fiscalía. Información que jamás fue desmentida por el Fiscal y su oficina de prensa. Esa especie lanzada, a todas luces falsa, convenía para enrarecer más el panorama, además, pensaría y dirían ellos: “esos montunos de Córdoba nadie los escucha en Bogotá”. Y lo asquiento es que lograron su cometido, ya que desde allá, mostraron a Gilma Londoño como una extensión de la corrupción. Para esta honesta mujer tampoco existió la presunción de inocencia. Pero con lo que no contaban los del interior es que aquí, en Montería y Córdoba, sí sabemos quién es esta honorable cordobesa: una mujer de bien y correcta.

 Hace días en mi cuenta de Twitter (@tonsanjr) planteaba la persecución que hay desde el centralismo bogotano contra los cordobeses, y algunos contestatarios querían llevar mis sindicaciones a una pelea de cachacos y costeños. Dejemos de ser tontos, esto no se trata de eso ni vale la pena. Se trata es de respeto. ¿Quién ha dicho que el poder central y sus arrodillados medios corporativos son los que expiden aquí diplomas y certificados de honestidad? ¿Quién carajo se creen para decir qué región estigmatizan y cuál no? Ese es uno de los grandes problemas de este país, la falta de respeto para con las regiones apartadas de Bogotá.

 ¿Y por qué nos pasa esto? Porque no tenemos unos congresistas que se atrevan a salir a defender la dignidad de los cordobeses, así nos hayamos equivocado. Y no lo hacen, porque le tienen miedo a ese poder judicial. Y miedo a que les dejen de untar mermelada. A final de cuentas no les importa nuestra dignidad, y eso lo saben en Bogotá, y por eso nos atacan con más virulencia. Y ni hablar de los gremios de acá y de los autodenominados líderes, a esos sí que menos les importamos. Estos solo sirven para verse en cocteles y atacarse unos a otros. A todas estas, ya ni sé si aquí tenemos un Obispo. Al menos antes teníamos a un Monseñor Molina y Vidal que se atrevían a defendernos y opinar. Pero los que están hoy solo sirven para salir a pedir.

 Antes de escribir esta columna tuve la precaución de pedir una relación de todos los procesos que tengo en la Fiscalía, casi todos están archivados. Espero que no vaya a pasar algo ‘raro’ e ‘intempestivo’ en mí contra. Dejo esta pública constancia.

 No quiero terminar sin mencionar una duda que me ronda desde hace varios lunes. Un pasado lunes Juan Gossaín Abdala publicó una extensa entrevista con Víctor Pacheco en un diario del interior. Yo me he quedado esperando la entrevista de este gran periodista con Jorge Pretelt, quien afirmó que jamás lo han llamado de parte de Gossaín para entrevistarlo. Hago el comentario porque en este país hablan tanto de “equilibrio”, “objetividad” y de “escuchar a ambas partes”, que me extraña todo esto.

 Lo que sí es verdad es que los ‘mandaos’ si existen y los impusieron los medios del interior. @tonsanjr // ansanjr@hotmail.com// www.antoniosanchezjr.org



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