Que no pasemos el 2021 en las mismas

Por: Robinson Nájera


La llegada de un nuevo año sirve para sentir aires de esperanzas y vislumbrar una especie de nuevo amanecer que reactiva sueños y nos induce a mirarnos en nuestro propio espejo a fin de reflexionar sobre los caminos que nos ofrecerá la vida en la etapa que llega, aunque esta felicidad solo dura hasta que aparece esa interminable lista de alzas en los precios a desbaratar el pobre salario, que es lo que menos aumenta.

El año nuevo, más que una realidad, es una ilusión que necesita todo ser humano, tal vez para hacer un pare, renovar fuerzas o inventar planes que la mayoría de las veces no se cumplen, porque cuando pasa la euforia de las celebraciones, las felicitaciones y los buenos deseos, todo sigue igual o peor que antes, pues además de los intentos que se dan en la mente, el ser humano requiere de materializar cambios fundamentales desde su interior.

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La actualidad colombiana es preocupante, pero para ser justos no es sólo por el Presidente; es por los congresistas, los gobernadores, los alcaldes, etc., que se han dedicado a hacer como unos círculos cerrados y no precisamente para servir a las comunidades. Pienso que deberían instituir en alguna parte que todo aquel que aspire gobernar, obligatoriamente haga un curso para aprender a escuchar el crujir de los árboles, la voz de los animales y sobre todo el corazón de la gente.

Pero nosotros, la mayoría de los ciudadanos del común, tampoco nos salvamos de estar incluidos en este sucio y odioso costal porque generalmente votamos por delincuentes y dejamos de lado aspirantes que desean gobernar como Dios manda, aunque sean escasos. En este sentido el libreto es bastante conocido: se vende el voto por cualquier cosa, se festeja con los ganadores como si fuera el nacimiento de un hijo y luego viene la quejadera de siempre.

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El jolgorio con el inicio del 2021 pasó rápido y no se requiere de cabañuelas para presagiar lo que pasará en los 11 meses restantes. Una muestra de ello es el preocupante repunte del Covid, producto de las equivocaciones de los gobernantes y también por la irresponsabilidad de una gran masa que no oye ni entiende ¿Cuándo será que la felicidad del nuevo año se prolongue hasta diciembre? ¿Cómo cambiar esa actitud nefasta del hombre de hoy? ¿Quién le pone el cascabel al gato?



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