Qatar 2022

Por Marcos Daniel Pineda García


Hoy amanecemos con sentimientos encontrados. Por un lado, estamos felices porque inicia el Mundial de Fútbol, la competencia deportiva más importante del planeta que esperamos millones de personas con impaciencia cada cuatro años, para vivir un mes lleno de emociones.

Por otro lado, nos embarga la nostalgia, porque la camiseta amarilla de nuestra amada Selección Colombia, este año se quedará en el closet. Todavía me parece increíble, ¡nos faltó un solo gol para obtener el punto que nos llevaría al Mundial! y tristemente, 553 minutos sin anotar en Barranquilla nos dejaron por fuera de la gran cita orbital.

Este ha sido un Mundial atípico, desde el momento en que se postuló Qatar como país sede. Su elección dejó más dudas que certezas, por los casos de corrupción que rodearon la escogencia y las implicaciones sociales que tienen sus leyes para los visitantes, además de los señalamientos por la presunta muerte de 6.500 trabajadores durante la construcción de los escenarios deportivos.

Será el primer Mundial que se realice en Medio Oriente y en una fecha diferente a la ya acostumbrada de mitad de año, por las inclementes temperaturas del verano en Doha, que obligaron a cambiar el calendario para fin de año. Ha sido un despliegue de poder nunca antes visto, ya que por la fecha del Mundial, se partió el tablero y se alteró todo el calendario futbolístico del año para las copas y ligas. Un poder que ha sido cuestionando duramente por la opinión pública.

El tema de derechos humanos ha sido uno de los más sensibles, puesto que en territorio qatarí son muchas las restricciones que afectarán el normal desarrollo de los eventos deportivos, por el choque cultural que tienen normas como las sanciones a la comunidad LGBTIQ+, las duras medidas contra las mujeres y las condiciones de vestimenta masculina y femenina, que han sido estipuladas para los visitantes. Tanto ha sido el malestar de la comunidad internacional, que varios artistas han cancelado su participación en los actos de inauguración, como protesta a la vulneración de los derechos humanos, y ni qué decir de la última restricción de no vender cerveza en los estadios y sus alrededores.

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En materia deportiva, creo que seremos testigos de las diferencias competitivas que existen entre las selecciones europeas y suramericanas y las selecciones asiáticas, africanas e incluso las de Concacaf. No se puede comparar la capacidad de equipos como Argentina, Francia, Inglaterra o Brasil, con equipos poco competitivos como Arabia Saudita, Costa Rica, Túnez o Qatar.

Un hecho que hará historia en esta competencia, es que este año se despiden de los mundiales dos grandes leyendas del fútbol de nuestra generación: Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Dichosos los que vieron a Pelé, dichosos los que vimos a Maradona y conservamos su recuerdo; dichosos todos los que podemos ver a CR7 y Messi haciendo magia en la cancha, dos cracks que ya son parte de la historia del fútbol y van con la sed de alcanzar el triunfo mundialista que hasta ahora ha sido esquivo para ambos.

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En lo personal, me gustaría ver a Messi alzar la Copa del Mundo, como lo hicieron Pelé y Maradona; sin embargo, creo que Brasil es una máquina muy difícil de vencer. Cualquiera que sea el caso, espero que Suramérica vuelva a ganar, después de cuatro mundiales consecutivos conquistados por selecciones de Europa.

Como aficionado del fútbol, solo deseo que lo atípico de Qatar se compense con buenos goles, jugadas y partidos inolvidables. ¡Bienvenida la fiesta más grande del fútbol!



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