Protocolo para regreso a clases presenciales

Por: Guillermo Montiel Payares


Opinión. En días pasados, la Ministra de Educación María Victoria Angulo, expresaba en un medio radial de comunicación nacional, que en coordinación con el Ministerio de Salud y Protección Social, se estaban preparando los protocolos para el regreso a clases presenciales en lugares libres de contagio, debido a que se estaban presentando demasiadas dificultades con el acceso a internet, en especial, en zonas rurales y zonas vulnerables económicamente, suscitando con lo expuesto, el pronunciamiento de muchas agremiaciones, especialmente por parte de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE), quienes afirmaron que las Instituciones Educativas en Colombia no están preparadas para atender las clases de manera presencial en estas circunstancias.

Ahora bien, para describir el sector educativo es pertinente estandarizar las siguientes variables: la educación inicial, la educación preescolar, la educación básica (primaria cinco grados y secundaria cuatro grados), la educación media (dos grados y culmina con el título de bachiller) y la educación superior (pregrado, post grados, maestrías, doctorados y post doctorados), por supuesto, hacen parte del proceso la formación tecnológica y formación técnica. De lo expuesto anteriormente, hay que entender que la prestación de los servicios educativos puede ser de carácter público o privado y se llevan a cabo tanto en zonas urbanas como en las rurales, siendo indiscutiblemente, la educación pública en la zona rural, la que más se está viendo afectada por las fallas en el servicio de internet.

En concordancia, el Ministerio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (MinTic), publicó en el mes de enero del presente año, los resultados de un estudio de accesibilidad y conectividad, que detalla que seis de cada diez colombianos tienen acceso a internet móvil (28,9 millones de accesos a través de celulares) y cerca de 21,7 millones de personas cuentan con internet fijo en sus hogares. De hecho, las cifras T.I.C. para el departamento de Córdoba, según el último censo realizado por el DANE (2018), no son muy distantes de la realidad nacional, el informe establece que el 15,1% de los habitantes tiene computadores portátiles, el 7,4% computadores de escritorio y un 5,1% de la población tiene acceso a tabletas, sumatoria entonces que indica que solo el 27% de los cordobeses tiene este tipo de tecnologías. Con relación al acceso al servicio de internet en el hogar, el 47,9% del total de los cordobeses tiene este privilegio, lo cual conlleva a pensar que no estamos listos para asumir con eficiencia un modelo educativo basado en la virtualidad.Siendo consecuentes con lo expuesto, el municipio de Montería, tiene aproximadamente 73.000 estudiantes matriculados en Instituciones de carácter público (sumatoria de zona urbana y rural), mientras que el dato de estudiantes inscritos en colegios privados es de aproximadamente 17.000, de hecho, se desconoce el dato de acceso de dicha población a las tecnologías de la comunicación, sin embargo, es de suponer que en la zona rural es más complejo el proceso de educación virtual, no solo por los índices de pobreza que se registran, sino porque las empresas de telecomunicaciones no disponen de la cobertura suficiente para suplir la demanda y no propiamente porque estemos atravesando por la pandemia.

Volviendo entonces al pronunciamiento de la Ministra de Educación, y frente a la incertidumbre que genera desconocer los lineamientos por parte de la Presidencia, nos dimos a la tarea de hacer una encuesta con dos (2) preguntas de tipo dicotómica cerrada con única respuesta, tomando como muestra poblacional a 62 padres de familia de colegios privados de la ciudad de Montería cuyos hijos hacen parte del Calendario A (los estudiantes de calendario B terminan actividades en aproximadamente tres semanas y retornarían a mediados de agosto), los cuales, escogidos de manera aleatoria estratificada, respondieron lo siguiente: A la pregunta 1, ¿Si el Gobierno Nacional toma la decisión de retomar las actividades académicas como una medida opcional e implementando protocolos de bioseguridad, usted enviaría a sus hijos a clases?, el 87% de los encuestados definitivamente no los enviaría a las aulas de clase, es decir, que siguen sintiendo temor del virus y desconfían de la implementación y el cumplimiento de las medidas de protección y prevención que se puedan implementar, de hecho, solo el 3% de los encuestados respondió que si los enviaría y el 10% restante los enviaría previa verificación de las medidas adoptadas.

Continuando con el muestreo, a la siguiente pregunta2: ¿Si la medida de retorno presencial a las aulas de clase se vuelve obligatoria optaría por retirarlos del colegio?, el 84% de la población objeto del estudio afirma que definitivamente Sí los retiraría, mientras que el 16% restante está en disposición de enviarlos de manera presencial a sus respectivos colegios.

Si bien es cierto, que la encuesta a la que se hace referencia no cumple con los referentes estadísticos de rigurosidad, puesto que la muestra poblacional para el departamento de Córdoba debería ser 384 encuestas y de 381 para el municipio de Montería (con un margen de confiablidad del 95%, un margen de error del 5% y heterogeneidad del 50%), con el agravante de no tener en cuenta el pensamiento de padres de estudiantes de colegios públicos y tampoco se indagó sobre el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, las respuestas obtenidas reflejan el alto grado de escepticismo y el poco nivel de confianza que genera la reapertura de los Colegios, es decir, no se tiene una noción objetiva de los lineamientos que se puedan llegar a aplicar, y se presume que las instituciones no disponen del personal ni de la tecnología biomédica para hacer toma de temperatura a las más de mil estudiantes por colegio, y es apenas entendible que no se cuenta con las condiciones locativas para garantizar el aislamiento.

Por ello, hago un llamado a la cordura y continuar con la educación virtual hasta donde más sea posible, pero agregando los preceptos de la lúdica y la recreación a la metodología de la enseñanza; no se puede pretender abarcar toda la programación académica proyectada, pero si podemos priorizar en la temática sin atiborrar de información y trabajo a estudiantes y padres de familia (algunos de esos padres también están trabajando desde casa).

Expresado lo anterior, es pertinente que desde el sector público principalmente, se coordine una logística integral e incluyente que permita llevar documentos e información impresa a los estudiantes sin acceso a computadores e internet, es más, se propone la creación Puntos Estratégicos de Recepción y Entrega de Material Educativo (algo similar a los que se hace con las bicicletas – sobre todo en la zona rural).

Finalmente, felicito a otro equipo de héroes, a todos los maestros que desde sus hogares motivan a los estudiantes a seguir adelante a pesar de adversidad, gracias a ellos por la paciencia y la tolerancia, por el amor a la enseñanza y por el privilegio que tienen de ser coadyuvantes en la formación integral para la vida.


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