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¿Por qué una política pública de Tecnología, Ciencia e Innovación para Sincelejo?

Por: Mario Ruiz Soto


“No esperes resultados diferentes si siempre haces lo mismo”, decía Albert Einstein. Desde la elección popular de alcaldes en 1988, en Sincelejo no hemos visto acciones innovadoras en lo público. Hemos sido más bien espectadores de políticas públicas atadas a lo tradicional, o más bien, sin posturas estratégicas.

Sin una decidida apuesta en el sector público, las transformaciones pueden ser más lentas. No podemos esperar los cambios, debemos hacerlos. Quiero poner sobre la mesa la importancia de una política pública de Tecnología, Ciencia e Innovación (TCI) para Sincelejo. No hay antecedentes en la ciudad. Pero ¿por qué es importante? Una iniciativa de esta naturaleza pretende mejorar la calidad de vida de las personas, generar empleo y también reducir la pobreza. Espero que estén de acuerdo conmigo, que esto es lo que necesita la ciudad.

Déjenme dar algunos ejemplos. En Argentina existe una TCI y uno de sus focos es la agroindustria. Por supuesto, es uno de sus fuertes. En Chile, en la región de Antofagasta, su política se enfoca en servicios mineros y turismo de intereses especiales. En medio del desierto, crearon uno de los puntos de observación astronómica más apetecidos a nivel internacional.

En Colombia, uno de los casos más exitosos ha sido Cenicafé con sede en Chinchiná (Caldas), impulsado por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Con este centro, los cafeteros cuentan con mejores alternativas de producción, calidad del grano y la conservación de las zonas. Le siguieron en Santander la creación del Parque Tecnológico de Guatiguará que se enfoca en recursos energéticos, biotecnología y agroindustria. En Medellín, Ruta N, es otro ejemplo. Básicamente es una “zona franca” de tecnología y un centro de innovación y negocios.

¿Qué tienen en común estos ejemplos? Primero, creyeron en la Tecnología, Ciencia e Innovación como instrumento de transformación. Segundo, se concentraron en donde son más fuertes o donde hay ventajas. ¿Por qué creo que puede aplicarse en Sincelejo?

Sincelejo tiene una posición geográfica privilegiada, y por ser la capital de Sucre, puede ser el centro que promueva esas ventajas comparativas del departamento. En el artículo “la equidad que soñamos los sucreños” mencionaba que el DNP (2016), ha identificado ventajas actuales en producción de bovinos, cementos, yuca, carne bovina y gas de petróleo. Pero también en leche, grasa bovina, granos de cereales y cueros de bovinos.

Pero si ustedes creen que estoy pintando pajaritos en el aire, permítanme entregarles una información sobre la yuca, el tabaco, el arroz y otros tubérculos, en especial el ñame. Según la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) del DANE (2016), Sucre es el departamento con mayor número de hectáreas (15.153) sembradas del país. Segundo, a la fecha hay 1.043 hectáreas de tabaco en el departamento, ubicándose como el segundo de mayor extensión del país después de Santander. Según, el Fondo Nacional del Tabaco Sucre produce el 12% del tabaco del país. Tercero, en arroz, Sucre el cuarto departamento del país, con 72.578 hectáreas sembradas. Por último, los otros tubérculos como el ñame, después de Córdoba y Antioquia, el departamento de Sucre es el de mayor área sembrada, con 2.423 hectáreas.

En cuanto a la vocación pecuaria, si bien Sucre no es el mayor del país, tiene 855.976 cabezas de ganado vacuno y produjo 489.858 litros de leche en 2016 (DANE, 2016), lo que destaca un gran potencial para una política de innovación pública.

Sabiendo que hay fortalezas, ahora imagínense esto: contar con el Parque de Ciencia, Tecnología e Innovación de Sincelejo que ayude a mejorar la producción y calidad de yuca, tabaco, arroz, ñame y sus derivados. También, se aprovecharía mejor el potencial de casi un millón de cabezas de ganado y medio millón de litros de leche al año.

Con esta vocación, Sincelejo debería tener centros para fortalecer la comercialización del arroz; una de las tabacaleras más grandes del país; una zona franca para estos productos agropecuarios y sus derivados; un impulso a la planta del almidón de yuca que hoy tiene Sincelejo -o quizás construir otra-. Imagínense cuantos empleos podrían crearse, y, sobre todo, garantizarles a los pequeños productores de las subregiones de los Montes de María, la Mojana, San Jorge y Sabanas, ingresos constantes.

Pero hay más. Podríamos contar con una de facultades de ciencias agropecuarias de mayor calidad del país. Hace poco la Universidad del Cauca obtuvo dos patentes para crear platos y guantes desechables y biodegradables a partir de la yuca. Es la forma de cambiar definitivamente el plástico que tanto daño le hace al planeta. Se adelantaron porque investigaron, y lo hicieron con plata del Sistema General de Regalías.

Sincelejo podría ser el centro de este cambio, y ayudar a mejorar la calidad de vida de los sucreños. Solo debemos empezar a hacer las cosas distintas, a creer en la Tecnología, Ciencia e Innovación. El camino es largo, pero hay que empezarlo.

Mario Ruiz Soto
Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales
Universidad Externado de Colombia
Twitter @marioruizsoto



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