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Periodismo e Inteligencia Artificial. ¿Nuevos retos o Nuevos Riesgos?

Por: Felipe Sánchez Iregui


Heliograf es el robot (software) que está empleando hace más de un año ‘The Washington Post’, que basado en inteligencia artificial (capacidad de generar conocimiento autónomo y autoaprendizaje) ha escrito ya más de 850 artículos.

¿Cómo funciona?

Es como un motor de búsqueda en internet al que se le da la instrucción de buscar sobre un tema específico, por ejemplo, “acciones de tutela y medios de comunicación” a lo cual el software extrae todo lo que encuentre sobre dichos ejes temáticos, para luego ir seleccionado apartes y proceder a escribir notas informativas.

Sobre esta perspectiva que salta a primera vista de hasta donde se reemplazaran las salas de redacción, no quiero entrar a hablar, pues como abogado quiero contarles que ya también la inteligencia artificial permite que por ejemplo se pongan los datos del comprador, el vendedor y las cláusulas especiales que quieren incluir las partes y el software es capaz de generar un contrato de promesa de compraventa con los requisitos mínimos de validez que exige la ley.

Lo que cabe aquí preguntarse es si por ejemplo se ha medido el riesgo de automatizar tanto el tema de la redacción de notas o eventos de interés, que se le permita al software cargar directamente en la página informativa del medio la noticia.

Ejemplo: En las redes está circulando una noticia falsa de que un futbolista en pleno mundial ha sido encontrado positivo y por la necesidad de satisfacer la necesidad de la inmediatez, se permite que el robot o software la republique y divulgue sobre la base de que es viral.

¿Quién responde si luego se sabe que la noticia es falsa ?

Legalmente los medios tanto en estados Unidos como en Europa responden cuando cumplen una función editorial, es decir de revisión y aprobación de los contenidos que se publican a través de ellos. Pero si aquí interviene un software, que es capaz incluso de crear tweets y publicarlos, el riesgo de la responsabilidad legal dejado a criterio de una máquina.

Por ahora ‘The Washington Post’, ha sido prudente y deja que dicho software presente noticias de bajo impacto, en el sentido de no asumir riesgos de lesionar la reputación o el buen nombre de una persona. Veamos un ejemplo de un tuiter emitido por dicho software donde se informa sobre el resultado de un partido de fútbol.

Tomado de https://digiday.com

Pero si volvemos a nuestro ejemplo dramático (no sé si lo será en unos 5 años) en donde se informe.

Y resulta que no era Rugelio sino Ronaldo y que si aún fuera Rugelio, dicho tuiter se basó en una información falsa (fake tweeter news) que lanzó el software heliograf.


Legalmente seguirá siendo responsable el medio que no podrá escudarse en que fue el software el que emitió la noticia.

Lo curioso es que tendrá que ser dicho medio el que salga a hacer una rectificación sobre la información publicada, rectificación que tendrá que contextualizar cuando y como salió la noticia, pero asumiendo dicha responsabilidad de reparar el bue nombre de Ronaldo o de Rugelio.

Es claro que el uso de este tipo de herramientas en materia informativa puede descongestionar labores triviales o que no ameriten la participación del periodista y que al mismo tiempo puede generar grandes ahorros no solo en tiempo, en inmediatez en la divulgación y claro está también en dinero.

Pero al lado de este tema, no hay que olvidar y también resaltar, el valor de lo que aporta un software la industria y a la profesión del periodismo como lo es “perspective” que ya usa de New York Times y que le permite rastrear comunicados emitidos por trolls (personas contratadas para hablar mal de alguien en las redes) y que filtra por así decirlo, en minutos, lo que a muchos periodistas les tomaría horas validar.



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