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Pasar del reconocimiento de un día a la acción

Por: William Mercado E.


El 10 de septiembre, fue el día Mundial para la Prevención del Suicidio, establecido por la Organización Mundial de la Salud, partiendo de que esta es una de las principales causas de muerte a nivel mundial.

Justo la semana anterior en reunión de la Secretaría de Salud del departamento de Córdoba, se habían conocido algunas cifras relacionadas, encontrando que en lo corrido de 2018 van registrados 439 casos de intento de suicidio y 34 muertes por esta causa. Llama la atención que 119 jóvenes reincidieron en esta conducta.

De igual forma se conoció que la mayor incidencia se encuentra entre las mujeres, siendo el grupo más representativo de estas, las jóvenes menores de 24 años, que frecuentemente presentan depresión.

Así podríamos continuar, mirando las estadísticas nacionales y llegar hasta las mundiales, a las que se les hace una fuerte difusión durante las fechas en las que se pretende llamar la atención, en la búsqueda de generar impacto y consciencia social, sobre esos temas que nos aquejan diariamente.

Mas allá de conocer los datos, la información solo resulta útil si se utiliza para tomar las decisiones que conlleven al mejoramiento, disminución o solución definitiva de esos fenómenos que marcan tendencias negativas y que cada vez se vuelven más comunes y cercanos en nuestros entornos.

En este sentido, lo realmente importante no es dar cumplimiento al registro de casos de intentos de suicidio, describir los factores de riesgo e identificar los grupos poblacionales más vulnerables, lo que de verdad importa es que el conocimiento que por años ha ido en aumento, se refleje en la construcción de una política pública que apunte a resolver la situación, de manera tal que permita su adecuado abordaje, desde la perspectiva de que este, es un problema de salud pública, que puede prevenirse siempre y cuando sea atendido tempranamente en la multicausalidad que le precede.

Al respecto, se tiene como marco la Política Nacional de Salud Mental, por lo que a manera de ejercicio responsable en el Departamento de Córdoba se debe realizar de forma urgente la evaluación del estado en el que esta se encuentra, en caso de que exista, o de su construcción, porque no se puede seguir cayendo en la terrible trampa de la familiarización, que conduce al camino de la desensibilización.

Son importantes las estrategias que desde la administración departamental se han manifestado, pero a la vez denotan un halo de dejo, si se tiene en cuenta que solo se está pensando en la gestión de recursos para poner en marcha la implementación de los centros de respuesta, comportamiento y ayuda en las instituciones educativas, siendo esto un buen inicio, pero insuficiente para enfrentar la magnitud que esto trae, cuando debe velarse por la articulación, la integralidad y la capacidad de respuesta inmediata que requieren las personas, que por diversas razones toman la decisión de quitarse la vida.

Mientras tanto, como todo cambio social o impacto que se pretenda, parte de las pequeñas acciones que como miembros de la sociedad podamos ejercer, la invitación es a salirse del confort personal y reconocer en el otro, al ser humano que lleva su propia historia, y del que podemos cambiar su mundo tan solo tratándolo con respeto, amabilidad, reconociendo la importancia de sus sentimientos, no juzgándolo por su condición.



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