Para qué necesito pies si tengo alas para volar

Por: Róbinson Nájera Galvis


El título corresponde a una expresión de la artista Frida Kahlo, cuando el doctor Juan Farrill le explicó que por causa de la gangrena debería amputarle la pierna derecha. Frida tuvo polio a los 6 años, a los 18 un tren le fracturó la columna, lo que la llevó a soportar 38 cirugías y perder 3 embarazos. A pesar de sobrellevar esta vida rodeada de tragedia, se erigió como una pintora reconocida mundialmente, convirtiéndose en un ícono de la cultura popular mejicana, con una obra que gira temáticamente en torno a su propio sufrimiento.

La felicidad que tanto anhelan los hombres y las mujeres siempre será esquiva y si alguien se la fija en la mente como una obsesión, seguramente se le volverá el juego de la bolita debajo de la tapilla que se ve que está allí a la vista, pero que jamás la encuentra. Todo se debe quizás a que se busca con afanes donde no es, generalmente en el dinero y una vida fácil y llena de jolgorio. Frida Kahlo murió a los 47 años y es posible que en medio de su tragedia alcanzó a ser feliz, porque para aprender a volar supo fabricarse no sólo un par de alas sino varias.

Hace dos años tuve la oportunidad de conocer el museo Frida Kahlo, llamado la Casa Azul, ubicado en la calle Londres No 247 en el barrio Coyoacán, Ciudad de México, y me sorprendió mucho observar, un domingo de mayo, 2 larguísimas filas para entrar. Sospecho, que toda esa cantidad de gente asistía a admirar las 10 salas de exposiciones, el comedor, la cocina y hasta la recámara del pintor Diego Rivera, el esposo infiel, y no a conocer lo que rodeó su tragedia porque parece que los humanos estamos poco educados para sensibilizarnos por las angustias ajenas.

Si alguien se dedicara a escudriñar por los barrios periféricos de cualquier ciudad, sin duda alguna, en la mayoría de las familias encontraría una situación lamentable. Empaparse de esas tragedias ajenas es lo que despierta el espíritu de solidaridad, y esa también es una fuente para encontrar la felicidad: servir a los demás. Me sorprendo cuando muchos amigos escriben que la gente quiere un sistema donde todo sea regalado. No es así, es organizar el Estado para que entre todos nos ayudemos mutuamente para avanzar en mejores condiciones.

No todos tenemos las alas de Frida, mucho menos personas que desde antes de nacer ya le han cortado los sueños, por la violencia, la explotación sexual, la pobreza extrema, etc. Para ello, se organiza el Estado en una forma solidaria. Quien tiene más, paga más impuesto, luego quien tiene menos, recibe mayores beneficios en educación, salud, etc. Pero a la hora de ejecutar es donde se desnivela el asunto. porque los que nosotros mismos elegimos para que administren, se quedan con la mayor parte, sin importarle que el pueblo sufra.

Esos administradores bandidos que hemos tenido por tantos años, es lo que muchos queremos cambiar, si son tan fáciles de detectar ¿Por qué nos dejamos engañar una y otra vez?



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