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Palabras responsables

Por: William Mercado Echenique


Preocupante resulta la situación del escenario social y político que vive el país, en el que han confluido desafortunadamente, el difícil momento por el que atraviesa el proceso de paz y la proximidad de las elecciones regionales.

Ante el asesinato de aspirantes a ocupar cargos de elección popular en sus municipios y departamentos, y líderes sociales, nos encontramos ante una de las situaciones más complejas en lo que a materia de seguridad se refiere, si se tiene en cuenta, que la mayoría de las víctimas de estas acciones atroces se han visto envueltas en la guerra que se libra día a día en las redes sociales, en la que se ha vuelto usual el uso de falsas noticias, cuyo fin principal es la búsqueda del desprestigio de los adversarios, para afectar directamente su popularidad y quitarle cualquier credibilidad al trabajo que estos hayan realizado.

Este fenómeno se ha convertido en el pan diario de quienes decidieron iniciar o continuar una carrera política, viéndose involucrados muchos actores de la sociedad, que parecieran estar cómodos replicando y amplificando una serie de datos y situaciones, sin tomarse el trabajo de verificar las fuentes, dándole absoluta credibilidad a cualquier información que esté relacionada con quien se encuentre en el lado político contrario.

Pensar que no estamos siendo manipulados por quienes nos transmiten la información, es el primer error que cometemos, quitándole importancia a la trascendencia social que implica la manifestación de mentiras que, aunque buscan dañar a una persona, terminan afectado su entorno social.

Está más que comprobado que no todos tenemos el mismo nivel de tolerancia o discreción para enfrentar los informes y las llamadas crónicas sobre actos corruptos cometidos por algunas personas, y se observa en muchas ocasiones el ensañamiento hacia algunas personas que, al ser tan expuestas públicamente, llegan a un desenlace fatal.

Creería que nos encontramos en el punto más alto del uso irresponsable de las palabras, y de los medios para darla a conocer, ignorando la diversidad y complejidad del ser humano, construyendo así un sector que se ha formado conceptos sobre irrealidades, interiorizándolos como reales, llevándolo al punto de que, para este, esa es una verdad irrefutable.

El llamado a hacer parte y cumplir con pactos de no agresión, son el reflejo de la sociedad que tenemos, en la que impera el irrespeto y la necesidad de anteponerse sobre los demás a cualquier precio.

Autorregularse, autocontrolarse, volver a repasar el concepto de la prudencia para no replicar lo que no nos consta, es un reto fundamental si se quiere contribuir a que prevalezcan principios como el respeto y la honestidad hacia los demás.



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