Noticias suicidas

Por: Orlando Benítez Quintero 


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Por: Orlando Benítez Quintero

Hace algunos días, recibí una llamada angustiada de un amigo. Creía que yo podía evitar que los medios divulgaran el trágico suceso del suicidio de alguien cercano a él. Sin embargo, a pesar de mis esfuerzos, el suceso se convirtió en noticia de primera plana. Parece una paradoja, pero horas después, otra llamada inesperada confirmó que un ser querido de mi propia familia había fallecido en circunstancias similares. Nuevamente, traté de intervenir y proteger la privacidad del hecho, pero fue en vano.

Estas tragedias golpean con fuerza cuando tocan nuestra puerta, como en este caso, y quiero aprovechar este doloroso momento para plantear una reflexión sobre el papel de los medios frente a este flagelo.

No soy un experto, solo me he tomado el trabajo de consultar fuentes y he encontrado investigaciones que confirman que una exposición inadecuada en los medios sobre suicidios puede desencadenar un efecto contagio, conocido como el efecto Werther. Sin embargo, no todo es malo, también se ha demostrado que un tratamiento responsable del tema puede producir un efecto protector, conocido como el efecto Papageno. El dilema en la práctica radica en la voluntad de ayudar. Creo que, como periodistas, debemos estar más comprometidos con apoyar a las familias y personas que luchan contra problemas de salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido recomendaciones a los profesionales de los medios sobre cómo abordar noticias relacionadas con el suicidio y emitió un documento especialmente valioso: «Prevención del Suicidio: un recurso para los profesionales de los medios de comunicación», que contiene sugerencias simples y evidentes, pero que a menudo pasan desapercibidas.

Esta guía nos da luces sobre qué podemos hacer los periodistas y es sencillo: escribir noticias responsables, que incluso podrían salvar vidas. ¿Cómo lo podemos hacer? Proporcionando información precisa sobre dónde buscar ayuda sin difundir mitos, educando al público sobre el suicidio y su prevención, mostrando y dando ejemplos de cómo enfrentar los desafíos de la vida y los pensamientos suicidas, abordando con cautela los suicidios de celebridades, siendo empáticos al momento de abordar a familiares o amigos que han perdido a un ser querido, reconociendo que yo o cualquiera de los profesionales de los medios también pueden ser afectados por los artículos sobre el suicidio y algo tan básico como el principio periodístico de consultar fuentes de información confiables.

¿Qué no deberíamos hacer? Dar un lugar excesivo a las historias de suicidios y repetirlas de manera desmedida, emplear un lenguaje sensacionalista o que normalice el suicidio, presentarlo como una solución a los problemas, describir explícitamente el método utilizado o facilitar detalles sobre el lugar y la ubicación, descartar el uso de titulares escandalosos y de fotografías, material de video o enlaces a medios digitales. Aportaría también que, en la mayoría de los casos, se omita el nombre de la persona si no aporta relevancia a la noticia.

Medicina Legal acaba de revelar que entre enero y julio de 2023 la tasa de suicidios en Colombia se incrementó en un 15,73 % con respecto al mismo periodo de 2022, pasando de 1.564 a 1.810 casos. Tengamos en cuenta que cada suicidio impacta al menos a seis personas y que entre nuestras audiencias puede haber individuos propensos a este acto. Los medios no son responsables de este fenómeno, pero sí tienen un rol influyente. La OMS concluye que está en manos de los periodistas actuar con cautela, sopesando el «derecho del público a estar informado» frente al riesgo de causar daño.

Hago un llamado a los colegas, a los medios de comunicación y a las agremiaciones a realizar una reflexión, a consultar las recomendaciones que ya están disponibles e incorporarlas a sus manuales de estilo.

Hoy, más que ayer, creo que como comunicadores podemos marcar la diferencia en la prevención del suicidio y en el apoyo a quienes lo necesitan.

Ayudemos a salvar vidas.