No por mucho madrugar amanece más temprano: una defensa a la paciencia por la ciencia

Por: Boris Zapata Romero


Opinión. Se nos es claro que la investigación está relacionada de manera inequívoca con el progreso, pues afecta de manera positiva la productividad, y si el aparataje político institucional lo permite, al desarrollo, pues la productividad generará oportunidades para todos.

Hay una investigación de Juan Felipe Rendón Ochoa, sobre países latinoamericanos, entre los cuales están Argentina, Brasil, Colombia, Panamá y México, con el objetivo de relacionar la inversión en investigación y desarrollo y su influencia en el crecimiento económico, que entre sus conclusiones anota:

“De validarse las anteriores causas en siguientes estudios, para lograr el objetivo de tener un mayor crecimiento apoyados en inversión en I+D, los países analizados podrían profundizar y ajustar sus reformas en materia de fomento de ciencia y tecnología para que sus políticas generen derrames a otros sectores de la economía. En ese sentido deberían buscar incrementar la inversión pública y especialmente privada en actividades de I+D para aumentar su stock de I+D en sectores relevantes para el crecimiento económico, que tengan posibilidades de acceder a grandes mercados”.

Como se puede ver hay una fuerte tendencia que pide involucrar de manera activa al sector privado, e incluso existen voces que piden que sea este quien asuma toda la responsabilidad de la I+D. Sobre lo primero, creo que sin duda está bien, en los dos sentidos posibles, tanto que se incentive la investigación de la empresa privada, como que a través de tasas y contribuciones financien la investigación estatal.

Sin embargo, no se puede dejar de lado que casi por definición las inversiones que provengan de la empresa privada deben proveer una rentabilidad, y como la rentabilidad para la mayoría, en especial para nosotros los latinos, debe verse ¡ya!, recordando una frase que el atribuyen a Tony Robbins, “La mayoría de las personas sobreestiman lo que pueden hacer en un año y subestiman lo que pueden lograr en una década”, terminan desdeñando a la investigación, pues ella tiene su propio ritmo.

En ese sentido, encontramos un documento de la Revista Digital de la Universidad Nacional que con total atino anota: “Los políticos y los directivos empresariales tienen la tendencia muy marcada a favorecer la utilidad de la investigación científica a corto plazo y diferencian, sin sentido, investigación básica e investigación aplicada, cuando éticamente toda investigación tiene una función social y su aplicación es función del tiempo. Unos cuantos ejemplos:

•El desarrollo tecnológico del siglo XXI, basado en electrónica, láseres, computadores, fibras ópticas, polímeros, biotecnología, etc., no hubiese sido posible sin la investigación básica en mecánica cuántica desarrollada a principios del siglo XX. (…)”

Era importante llegar a este punto para señalar que se necesita que los liderazgos en lo político y la empresa privada puedan superar esa visión, de manera que, al entender y asumir su papel en la implementación, acompañamiento y fortalecimiento de las inversiones en I+D en el país, permitan que estas aporten en el camino de crecimiento económico.

Gyekye en el 2013 publicó una investigación en la que las variables de crecimiento del PIB e inversión en I+D, le permitieron concluir que aumentos del 1% de inversión en investigación y desarrollo consienten subir 0,326% el PIB.

La pregunta que puede surgir en este punto es ¿cómo se fortalece con la limitación fiscal desde lo púbico la I+D? De seguro hay muchos caminos, pero traigo a colación un listado que me parece pertinente del Department of Industry, Science, Energy and Resources de Australia, que incluye, entre otras:

  • Establecer centros de crecimiento de la industria en sectores clave de ventaja competitiva: alimentos y agronegocios; tecnologías médicas y farmacéuticas; equipamiento minero, tecnología y servicios; y los recursos energéticos.
  • Reformar los planes de participación de los empleados para permitir a las nuevas empresas atraer personal líder mundial en investigación.
  • Reducción de impuestos a través del paquete económico para pequeñas empresas.
  • Reformando el Currículo Australiano para dar a los maestros más tiempo en clase para enseñar ciencias, matemáticas e inglés.
  • Requerir en la escuela primaria que los maestros se gradúen con una especialización en asignaturas, con prioridad para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

Mientras se desarrolla con acciones la política establecida por el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) en el país, es importante recabar que no cerraremos los ojos y al abrirlos estaremos en el Wonderland de Lewis Carroll. Lo anoto pues imagino la cara de los que dicen a boca llena que eso de investigación es perder el tiempo, que lo que hay que hacer es investigación aplicada, que quieren ver robots y no sé qué más de la noche a la mañana, desconociendo que no por mucho madrugar amanece más temprano.

La NASA en los 70´s, buscando medir el acoplamiento entre tecnologías, en la medida que expandía sus conocimientos y hacía desarrollos, estableció un método que denominó Niveles de Madurez Tecnológica (Technological Readiness Level – TRLs, en inglés), que en el 2010 gracias a la Comisión Europea fue adoptado frente a los proyectos de investigación e innovación financiados por la Unión Europea, y que dice que para lograr la innovación es necesario seguir un proceso de nueve niveles que parten de la investigación básica y terminan en la aplicación comercial.

Para finalizar, debo anotar que no entiendo ni comparto, evitando entrar en los terrenos de la discriminación por su calidad de mujer, y del racismo por ser afrocolombiana (a pesar que es claro que algo de eso corre, lo que me indigna sobremanera), como pueden arremeter contra la Ministra Mabel Torres, cuando a unos meses de haberse creado, con todo y crisis generada por el COVID-19, viene desempeñándose con total competencia, y de seguro lo seguirá haciendo, ojala que por mucho tiempo, pues si en todos los ministerios causa traumas la alta rotación de funcionarios, en el Ministerio de la paciencia, más.



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