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No hay mucho que celebrar

Opinión/Por Marta Sáenz Correa. Con ocasión de la celebración del día de la mujer, estas líneas van dirigidas a evaluar que tanto hemos avanzado en relación a la promoción de la igualdad de género y al respeto por sus derechos. En los últimos años, en el...


Opinión/Por Marta Sáenz Correa. Con ocasión de la celebración del día de la mujer, estas líneas van dirigidas a evaluar que tanto hemos avanzado en relación a la promoción de la igualdad de género y al respeto por sus derechos.

En los últimos años, en el país se ha fortalecido el marco jurídico para garantizar nuestros derechos, sin embargo existe un gran desafío en su aplicación. Se han ratificado los tratados internacionales vigentes sobre derechos de las mujeres, y se han promovido leyes que buscan la igualdad de género, como la ley de víctimas, la de restitución de tierras, la Ley 1257 del 2008, por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención, y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, y la Ley 1719 del 2014, por la cual se adoptan medidas para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas de violencia sexual, en especial con ocasión del conflicto armado.

No obstante lo anterior, las cifras no son muy alentadoras. Según estadísticas presentadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal a octubre de 2015 se presentaron 671 homicidios de mujeres, se practicaron 14.021 exámenes medico legales por presuntos delitos sexuales contra las mujeres, de los cuales en 5.517 casos el agresor fue un familiar y en 2.813 una persona conocida, y se presentaron 29.063 casos de violencia de parejas en el país. Además, el informe concluye que entre 2012 y 2014 cerca de 48.000 mujeres llegaron a medicina legal como posibles víctimas de violencia sexual, y cerca del 40% de ellas no fueron atendidas por el sistema de salud. Con tristeza tenemos que reconocer, que la sociedad sigue albergando prácticas y creencias que legitiman y reproducen la violencia de género, y que esta se agrava por el tema del conflicto armado.

Por otra parte, de acuerdo al informe de Departamento Nacional de Planeación para definir las acciones de prevención y reducción del embarazo adolescente, este fenómeno está golpeando a un gran número de familias y se evidencia con mayores niveles de pobreza, deserción escolar en edades tempranas y violencia sexual. En el 2015 la meta era lograr bajar del 19.5% al 18% la proporción de adolescentes madres o embarazadas y reducir la mortalidad materna, que deja 500 mujeres cada año a causa del embarazo y del parto.

En resumen, en Colombia se han logrado importantes conquistas normativas en relación a la promoción de la igualdad de género, pero en la práctica hay brechas relevantes que reducir. Tenemos que reconocer que las normas proporcionan un marco sólido para el respeto de nuestros derechos pero también siguen existiendo desafíos para su plena aplicación.

Nota Adicional

El 9 de marzo no es un día para celebrar, sino reflexionar. Con tristeza tenemos que reconocer que la violencia contra las mujeres incluye un tema cultural y mientras eso no se transforme va a seguir ocurriendo; además, persisten las dificultades de acceso al empleo para las mujeres y cuando lo logramos nos encontramos con diferencias salariales.



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