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No estamos en sintonía

Marcos Velásquez.Mg. en Comunicación. Psicoanalista. Docente (Marca Personal/Mercadeo/Estilos de Pensar/Inv cualitativa). Escritor. Opinión/ Por Marcos Velásquez FOCUS Encendió el carro y de modo automático puso la emisora sintonizando las noticias. La verdad, Mile estaba fastidiado y apagó la alharaca de la mesa de redacción de...


Marcos Velásquez. Mg. en Comunicación. Psicoanalista. Docente (Marca Personal/Mercadeo/Estilos de Pensar/Inv cualitativa). Escritor.
Marcos Velásquez.
Mg. en Comunicación. Psicoanalista. Docente (Marca Personal/Mercadeo/Estilos de Pensar/Inv cualitativa). Escritor.

Opinión/ Por Marcos Velásquez

FOCUS

Encendió el carro y de modo automático puso la emisora sintonizando las noticias. La verdad, Mile estaba fastidiado y apagó la alharaca de la mesa de redacción de esa cadena noticiosa.  Descubrió que había poca autenticidad en quienes participaban en la mesa.  Notaba cómo todos querían emular al dueño y director del programa con sus comentarios y chistes flojos, donde la falsa modestia era lo que se expelía detrás de cada micrófono.

En el silencio del interior del vehículo entró en las cavilaciones sobre el discurso contemporáneo, que no es otro que la forma como nos comportamos: cómo hacemos lazo social los seres hablantes.

En ello apareció entre sus pensamientos el problema de los valores y el equilibrio en un mundo que, fuera de que apenas está empezándose a inventar, a cada instante se está reiniciando, retomando.

A Mile le cuesta comprender y casi que se resiste a aceptar la realidad que cobija el discurso de hoy.  Un mundo que ha migrado sus referentes de conexión face to face a conexiones online.  Por eso piensa que este mundo se está empezando a inventar, dado que en el sin límites que nos plantea esta nueva opción de comunicación, cada vez hay mayor conexión pero menor compromiso.

Esto le hace entender por qué es más fácil hoy fastidiarse, desconcentrarse, despistarse de un punto de mira en la atención que permita el seguimiento y la continuidad de una relación.

Al existir “tantas” posibilidades, la consecuencia lógica para el ser hablante es querer llenar sus vacíos, sus angustias, sus momentos de verdad con lo primero que le brinde una novedad y no le permita aburrirse.

Mile comprende que pasamos del zapping que nos brinda el mando de la tv, el cual nos permite estar horas sin ver nada, sin hacer nada, sin concentrarnos en nada y sin darnos cuenta de que estamos aburridos disfrutando hacer nada, a la búsqueda de los likes que producen el mismo efecto pero con una recompensa particular.  A nivel narcisista nos sentimos menos solos porque nos identificamos con algo del otro que yo deseo. Por eso un chat me permite sostener una relación en la que yo busco en el otro lo que quiero de él sin comprometerme con él, dado que se da por falso entendimiento que en dicha conversación el otro está ahí porque quiere, lo cual hace pensar que yo no soy responsable de alimentar dicha conexión.

Mile observa cómo en el discurso de hoy nadie se quiere comprometer, pero sí quiere sacar provecho del otro sin reconocer ese deseo, dado que su reconocimiento expone que sí se necesita del otro, a pesar de decir que no es asunto mío que el otro quiera estar ahí.

Se trata de un pragmatismo desechable donde la utilidad no da valor de continuidad y cuidado del objeto de uso, si no de desgaste instantáneo del mismo.  Sumándole a ello la facilidad que hoy nos brinda cómodamente el mundo online, ya que si dicha conexión fastidia, cansa o se sale del objetivo trazado, simplemente se bloquea y no va más.

Mile inmediatamente saltó de su ensimismamiento y notó cómo el carro de atrás suyo le estaba pitando porque el semáforo había pasado a verde.  De manera torpe arrancó, evitando que casi se le apagara el carro por estar absorto en sus pensamientos.

Prendió nuevamente la radio y se sintonizó con la cadena de noticias que tanto critica pero que es la única que escucha.  Entonces se le dibujó una hermosa sonrisa en su rostro, la cual le alegró su corazón porque pudo entender que más allá de una conexión, lo que el ser hablante requiere en una conversación, aunque sólo la escuche y no participe de ella, como en los días de radio, es sintonizar con el otro.

Sintonizar implica prestar atención, respetar al otro, valorarlo y tomarlo en cuenta dentro de la relación.  Hace parte del utilitarismo donde el objeto guarda su valor por sí mismo y no por mi interés egoísta.

Con su alegría en el cuerpo, Mile llegó a la empresa, donde tiene que organizar una estrategia para la venta de una marca personal lo antes posible, y no había dado en cómo lograr un posicionamiento que le de visibilidad, notoriedad, relevancia a dicha marca, en un mercado atiborrado de marcas que dicen lo mismo, pero con diferentes palabras.

Antes de subir al ascensor, Mile se encontró con Andrea, una compañera de oficina que trabaja en otra área.  Ella, al verlo tan exultante le preguntó:

Andrea:        ¡Oye Mile!  ¿Qué te tiene tan contento?  ¿Buenos días?

Mile:        ¿Se me nota Andrea?  Es que acabo de entender que para posicionar una marca en mi plan de marketing, la estrategia que he de usar es la sintonía.

Andrea:    ¡Ah, ya!  ¡Que bacano parce!, pero: ¿qué es marketing?

Mile:        -Bajándose del ascensor- soltó una carcajada y le dijo: Por ejemplo, no estamos en sintonía.

Andrea:    -Lo miró de modo despectivo- y le dijo: ¡O sea!  -Y para sus adentros, se dijo: ¡estúpido!

 

Mail: marcosvelasquezoficial@gmail.com

Twitter: @MARCOS_V_M

 



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