www.radio.larazon.co

No al maltrato psicológico o emocional

* Marta Sáenz Correa


La violencia no se limita al ataque físico, también comprende la violencia verbal y la indiferencia. Uno de los tipos de violencia más comunes entre las personas, ya sean familiares o pareja, es el maltrato psicológico o emocional. Este tipo de maltrato es mucho más sutil, tanto, que suele pasar inadvertido para las personas que rodean a la víctima e incluso para quien recibe las humillaciones o la indiferencia.

El maltrato psicológico es una forma de agresión donde una persona ejerce un poder sobre otra, con comportamientos físicos o verbales de forma reiterada que atentan contra la estabilidad emocional. El maltratador suele acosar a la víctima, reduciendo su libertad, aislándola de su entorno, socavando su autoestima, bloqueándola y minando su percepción de seguridad, transformándola poco a poco en dependiente. Este individuo generalmente echa mano a las humillaciones, gritos, ironía, el sarcasmo, el silencio, la indiferencia, o la violencia verbal; y, suele abusar también de su poder, ya sea económico o físico y lograr que la víctima se sienta culpable de su manera de hablar, de pensar y actuar. La victima sufre intimidación, culpa y baja autoestima, sin lograr salir de la situación donde se siente prisionera.

Las consecuencias del maltrato psicológico son de toda índole, ya que somete a la persona a estrés crónico, lo que propiciará la aparición de enfermedades físicas y mentales, problemas con el sueño, con la alimentación, alteraciones digestivas, dolores musculares y problemas en las relaciones interpersonales. El aislamiento es la principal repercusión del maltrato; la víctima se siente distinta del resto, cree que nadie la creería por lo que de forma progresiva se va distanciando de amigos y familiares. También puede verse afectado su rendimiento por lo que pueden aparecer repercusiones serias en su productividad laboral o académica.

Si consideras que estás sufriendo malos tratos psicológicos el mejor consejo es que no pretendas cambiar la situación que estás viviendo. Es difícil que tu agresor cambie y la violencia suele ir creciendo de forma progresiva. Rodéate de tus amigos, familiares cuéntale a ellos la situación que estás viviendo. No te cuestiones a ti mismo, ni te culpabilices. Deja de justificarle, de poner excusas, de defenderle. Márchate, no mantengas contacto con el agresor, rompe ese vínculo. Ten en cuenta que ahora emocionalmente estas vulnerable. No consumas medicamentos ni alcohol, emocionalmente te encuentras mal, solicita asistencia psicológica para recomponerte y recuperar tu autoestima y control de tu vida.

PARA DESTACAR:

“… Pero a mí lo que me preocupa es el otro maltrato, el que no deja marcas en la piel”. Walter Riso.



¿Qué opinas de esto?