Montería, ciudad sostenible

Por: Ana Joaquina Pérez López


Opinión. En este segundo artículo daré mi opinión sobre dos cosas que considero deberíamos hacer para ayudar a Montería a convertirse en una ciudad sostenible: articulación entre sectores y consolidación de líneas bases para planes de intervención pertinentes, que impulsan el desarrollo del territorio.

Así, la articulación entre sectores, supone asociaciones que tengan como objetivo el mejoramiento de la calidad de vida y la protección de los recursos. Esto, surge de priorizar los intereses generales sobre los particulares, para buscar el bien común, cuestión que es obligatoria para construir una ciudad sostenible.

Una forma para la consecución de la articulación son las APP (alianzas público/privadas), las cuales permiten que: sociedad civil, gobierno y sector privado, trabajen en la búsqueda del desarrollo social. Así mismo, las APP, aunque carecen de una definición exacta y son flexibles en su marco de estructuración, conducen a acuerdos entre sectores, en donde los servicios, labores, u otros aspectos que son responsabilidad de los gobiernos, pueden ser prestados por el sector privado, en virtud de objetivos compartidos. (World Bank Group, 2017).

Sin embargo, aunque las APP son una alternativa para la asociación entre el Estado, sociedad y privados, su éxito está sujeto a la gobernabilidad que se asume en el marco de su ejecución, ya que: “la gobernabilidad tiene que ver con poner en práctica el poder, es decir, tener un estilo de liderazgo, vigilancia y control efectivo sobre una población u organización; lo mismo de atenta que un padre de familia sobre su casa y sus bienes.” (Aguilera Portales, 2010).

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De la misma forma, una línea base es un sistema de auto referencia para medir, exponer y gestionar los resultados de un objetivo o meta. Estas, son usadas para comparar y avanzar. También, permiten la identificación de oportunidades de mejora y creación de soluciones que, en términos de sostenibilidad, impactan en la vida, la salud y el medio ambiente.

Una Montería Sostenible, en primer lugar, debería contar con unas líneas bases que incluya las transformaciones en materia social, económica, ambiental y de gobernanza, que han sido trazables en el tiempo y que fueron lideradas en las administraciones públicas de los últimos 5 años como mínimo. Esto, ha de ser parte de un ejercicio consciente y ético, pues, es el punto de partida para la elaboración de los planes de crecimiento o desarrollo de la ciudad.

Además, Montería ha de asumir en su crecimiento los retos ambientales del territorio y país. Su progreso, debe incluir principalmente temas de ambiente, por ejemplo: el establecimiento de la huella ecológica y energética de la ciudad. De esta manera, se tendría un panorama más claro sobre desarrollo sostenible conducente al registro de resultados que den cuenta de las buenas y malas prácticas, para finalmente fijar rutas, planes de mejora y avanzar.

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Por otro lado, se necesita una verdadera voluntad política que levante indicadores para medir, hacer seguimiento, trabajar por mejoras, mantener y conservar la información de la ciudad. Dichos indicadores, deben estar en el imaginario colectivo y ser demostrables, y no solo un discurso adjudicado a las administraciones de turno.

A mi modo de ver, para que Montería sea una “ciudad sostenible”, requiere con urgencia una intervención en aspectos como espacio público y movilidad sostenible. Esta última, se alcanza a través del establecimiento de condiciones marco para el fomento del transporte alternativo, una nueva regulación del motorizado y la gestión de la demanda de transporte.

También, se debería hacer un mejor control sobre la forma en que operan las empresas prestadoras de servicios básicos (agua, luz, transporte, etc.), involucrarlas para que trabajen desde el cuidado al medio ambiente y el aseguramiento de una economía sostenible.

El sector educativo, deberá incluir el fortalecimiento de los procesos de memoria histórica, cátedras obligatorias de desarrollo sostenible (De hecho, existe una meta específica en el ODS4), educación de base tecnológica y ambiental para los ciudadanos.

Asimismo, el gobierno local necesita eliminar la corrupción con cero clientelismos en las contrataciones y, el fortalecimiento de la vigilancia que hacen los sistemas de control. Igualmente, se debe brindar apoyo a la formulación y ejecución de proyectos con criterios sostenibles; acompañar el emprendimiento e innovación para la potencialización de la economía interna del departamento y estimular el consumo, el turismo sostenible y la ampliación de cadenas productivas agrícolas.

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Por tanto, Montería y sus ciudadanos, han de lanzarse a la apropiación y movilización hacia la verdadera sostenibilidad que incluso, es promovida desde la Constitución de 1991, por medio de la cual se definió la finalidad del Estado en las áreas de: servicios públicos, educación, finanzas, protección social, justicia y salud. Lo que es vital para las personas.

En nuestros tiempos, una buena alternativa, es enfocar los esfuerzos en el crecimiento de las comunidades del sector productivo y agrícola; cuidando de los recursos agua, flora y fauna; porque la búsqueda del desarrollo sostenible se hace por medio de acciones basadas en las personas, el ambiente y no en la economía.

Finalmente, en el departamento y la ciudad, se debe garantizar que las iniciativas aplicadas al desarrollo, reflejen los esfuerzos de un gobierno local y estatal que dejó de pensar en sus conveniencias, para impulsar la participación ciudadana, la equidad, la trasformación de una ciudad y las personas; mejor dicho, que lo que se venga no sean “paños de agua tibia” sino soluciones significativas como: estabilización social, educación gratuita; el acceso y calidad en la salud, servicios públicos eficientes y por supuesto, más prácticas ambientales y de DDHH (derechos humanos).



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